31/12/08
Los Sanguinetti y la sombra negra de un Cangrejo Rojo
Una vez más debo mencionar en esta columna al ex Senador del Partido Colorado, Prof. Manuel Flores Silva, y a sus excelentes trabajos de investigación publicados en “POSDATA”, la prestigiosa Revista que creó y dirigió por años sobreviviendo a los más duros embates del poder corrupto. (En el número 6 de este Semanario analizamos su cierre). La exposición al público de los pormenores del affaire “cangrejo rojo” -investigado por “POSDATA” en extensión y profundidad en los Estados Unidos y en nuestro país- y la presentación en la Justicia que hizo Flores Silva en Marzo del 2000 de un CD conteniendo un diálogo entre Julio Luis Sanguinetti y Ricardo Moll Grolero (procesado por estafar a dos ciudadanos norteamericanos), tuvo un extraordinario valor, pero lo reitero, no por la cuantía de la cifra que en esa grabación manejó el hijo del ex Presidente como pretensión de cobro por el favor de “arreglarles” a los norteamericanos una concesión de pesca y un proyecto de remodelación de un Puerto, sino por dar –por primera vez- una potente luz sobre un delito e inmoralidades que eran el común denominador en las inversiones extranjeras de la época.
Durante la segunda Presidencia de Julio María Sanguinetti, su hijo Julio Luis y un grupo de correligionarios crearon la A.M.I. (Asesoramiento Multidiciplinario de Inversiones). Un negocio legal, brillante en función de la proyección que les daría la estrategia de captar -con la ayuda de “papá Presidente”- la totalidad del mercado de inversores, aunque desde el punto de vista ético.... bueno, ningún negocio es perfecto. Los inversionistas que llegaban al país en busca de asesoramiento para la colocación de capitales eran desviados –desde el poder político- a las oficinas de Julio Luis Sanguinetti y sus amigos, donde debían dejar por el servicio recibido entre un 10 a un 20% del capital a invertir. Un costo demasiado alto para un simple asesoramiento técnico, aunque no demasiado si consideramos que el servicio incluía tráfico de influencias, arreglo de licitaciones, y otros items. Por lo demás, estos porcentajes coinciden con los declarados públicamente en varias oportunidades -durante la década del 90- por los inversionistas extranjeros como condición “sine qua non” impuesta por los gobernantes latinoamericanos para poder hacer negocios en estos países. Y es en este contexto de corrupción globalizada y en un país con un Presidente disléxico (J.M. Sanguinetti) que confundió siempre la P con la J y creyó que PODER es JODER, (y que trató de “adalid de la Democracia” a quien había confesado haber torturado en los cuarteles, y también decía –otra vez confundiendo calificativos- que el Uruguay era un “decente país” en tanto sucedía todo esto), se gesta, en 1997, el famoso episodio del “cangrejo rojo”.
Por famoso, obviamente es conocido hasta en los más mínimos detalles por todos los uruguayos, no obstante lo cual, considerando la amplia difusión que este Semanario tiene en el exterior y especialmente esta columna que ha sido reproducida –11 veces en 14 ediciones- por ALERTA GOOGLE en su sección “URUGUAY EN TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DEL MUNDO” y retomada por muchos medios de prensa americanos y europeos, hoy voy a efectuar, en atención a los lectores del exterior, un relato –aunque muy sucinto- de los hechos delictivos de un caso que aún está siendo analizado por la Justicia de los Estados Unidos y de nuestro país. En la Justicia uruguaya deberán comparecer próximamente algunos actores, y entre ellos deberá ser citado el ex Presidente Julio María Sanguinetti, aunque esta vez no creo que en carácter de testigo sino de directamente implicado. Luego veremos porqué.
El asunto comienza en 1997 cuando dos empresarios estadounidenses –Timothy Kennedy y Francis Miller- se asocian al uruguayo Ricardo Moll Grolero en un negocio de pesca de cangrejo rojo y corvina negra dentro de un proyecto que incluía la remodelación del Puerto de la Paloma (situado en lugar estratégico de la costa uruguaya) al efecto de convertirlo en base de operaciones. Es en esta parte del negocio que se hacía necesaria la intervención de Julio Luis Sanguinetti, en ese entonces amigo de Moll Grolero, al efecto de que éste los asesorara en los trámites para el logro de tal concesión. En el marco de este “asesoramiento” se registra un diálogo entre Moll Grolero y Julio Luis Sannguinetti en el cual este último le dice al empresario, “para mi quiero uno”. Se estaba hablando de millones de dólares, por lo cual no era difícil inferir que el hijo del Presidente estaba reclamando un millón de dólares por su intervención en el arreglo de la licitación que habría de hacerse para remodelar y luego usufructuar del Puerto de la Paloma. Lo que no sabía Sanguinetti junior era que Moll Grolero grababa todas las conversaciones, muy probablemente en la intención de demostrarle a sus socios norteamericanos que tenía grandes influencias en el Gobierno. Y lo que en ese momento no sabía quien efectuó la grabación con ese fin, era que al poco tiempo debería usarla con otros fines muy diferentes: primero como elemento de presión, y luego como venganza. Agilizando el relato: los norteamericanos denuncian -en la Justicia de su país y del Uruguay- a Moll Grolero por estafa, aduciendo que éste se había apropiado de gran parte del dinero que le enviaron a Naifen S.A., la empresa formada para pescar y comercializar el cangrejo rojo. Para evitar su procesamiento el empresario uruguayo comienza a amenazar a Julio Luis Sanguinetti y a otro amigo, Ricardo Scaglia, Presidente de un ente del Estado, con hacer conocer la grabación. Las actuaciones judiciales en el Uruguay se demoran pero terminan el 16 de diciembre de 1999 con el procesamiento con prisión a Ricardo Moll Grolero y tres meses después (marzo del 2000) es procesado su padre, el Almirante Eladio Moll, por complicidad en la estafa. En esos días “fuentes cercanas a la familia Moll” –según “POSDATA”- le hacen llegar a Revista el CD con la grabación de lo conversado entre Ricardo Moll y Julio Luis Sanguinetti. Como correspondía, su Director el Prof. Manuel Flores Silva, pone el CD en manos de la Justicia. A partir de ese momento el público comienza a conocer episodios vergonzosos y vergonzantes. La Revista “POSDATA” denuncia recibir fuertes presiones del gobierno para que la transcripción de la grabación no se publique. Su Director no se doblega ante el poder corrupto y saca un número especial tratando el caso. Siete meses después, el 13 de Octubre del 2000 se da a conocer (extraigo del Semanario “BRECHA” de fecha 24-8-2001) “UNA FOTO EN LA CUAL PUEDE VERSE AL PRESIDENTE JULIO MARÍA SANGUINETTI RECIBIENDO A TIMOTHY KENNEDY, así como una fotocopia de la invitación cursada a la Jueza María del Rosario Berro para testificar a favor de Kennedy y Miller en un juicio civil en Seattle, Estados Unidos, que finalmente no fue aceptada porque la Suprema Corte de Justicia lo desaconsejó elegantemente”. La foto en cuestión fue harto demostrativa de que “papá Presidente” no estaba ajeno a la “travesura” de su hijo.
Esta fue la síntesis de las partes delictivas de un episodio que llevó al SENADO DE LOS ESTADOS UNIDOS A SUSPENDER TEMPORALMENTE DETERMINADAS ASISTENCIAS FINANCIERAS A NUESTRO PAÍS.
Ahora veremos los hechos al margen, ya no de lo legal sino de la moral, que se suceden a partir de ahí.
Luego de que Flores Silva se presentara en el Juzgado a cargo de Ma. del Rosario Berro, se inicia un presumario que 16 meses después fue archivado. En ese tiempo Sanguinetti Jr. (abogado como su padre y a la sazón Diputado Nacional) hizo varias comparecencias y presentó varios escritos en el Juzgado, incluyendo uno en el que ofrecía despojarse de sus fueros (un alarde estúpido porque sabía que como testigo en un presumario nadie se lo iba a exigir), y cuyos contenidos no viene al caso exponer, porque, como es obvio, todos eran alegatos de su inocencia, cosa que nunca pudo demostrar. Lo que sí demostró en sus comparecencias es que no era un hábil declarante como muchos lo dijeron, sino un descarado burlador de la Justicia. Ya en su primera presentación ante la Jueza Berro y la Fiscal penal Olga Carballo sostuvo reiteradas veces -ante la pregunta de si esa era o no su voz- que no podía “dar fe de que una de las voces que escuchaba fuera la suya”. La pregunta concreta merecía (en la seguridad de su inocencia) una respuesta concreta: esa no es mi voz, y punto. Pero de responder así, y ante la posibilidad de que posteriormente se demostrara lo contrario, habría cometido perjurio, por lo cual, en la expresión “no puedo dar fe de que sea mi voz” encontró la burlona respuesta que lo salvaría de tal posibilidad. Esto no debió de caerle bien ni a la Jueza ni a la Fiscal, y dos días después la Jueza Berro solicitó a la Suprema Corte de Justicia la autorización de fondos para realizar un cotejo y peritaje de las voces del CD y las grabaciones que ella pretendía hacerle al Diputado J.L. Sanguinetti. La Suprema Corte autoriza el peritaje, y el 19 de octubre de ese año el Juzgado cita a Sanguinetti para que se presente a una nueva audiencia el día 26 de ese mismo mes. Se le comunica que el objeto de la misma es efectuar una grabación de su voz como elemento comparativo para su posterior estudio. Ese día, el abogado y diputado Sanguinetti presenta para el peritaje oral.... un escrito. UNA NUEVA Y VERGONZOSA BURLA A LA JUSTICIA DE NUESTRO PAÍS. Como comentario -para nuestros lectores del exterior- debo decir que en esta semana un Fiscal pidió el procesamiento del Director de la Dirección General Impositiva del Uruguay, el Sr. Zeindensztal, por haber cometido “desacato” al referirse con una frase irónica a un Juez que había condenado con una pena de “trabajos comunitarios” a empresarios que habían evadido impuestos por decenas de millones de dólares. Esta frase, que tenía en su contenido la referencia de que tal hecho era propio de “repúblicas bananeras”, fue proferida en un momento de indignación por quien entendía que ese Juez había tomado una resolución que no guardaba relación con la gravedad del delito, lo que puede costarle al Sr. Zeindesztal 10 meses o más de prisión. En tanto, LA BURLA DE JULIO LUIS SANGUINETTI A UNA JUEZA, A UNA FISCAL, Y A LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA, solo tuvo como resultado el archivo del caso (sin esa pericia no se podía continuar investigando) aunque pocos meses más tarde éste se reaviva. Transcribo el copete de la nota de “BRECHA” a la que ya hice referencia: “Paradójicamente, el archivo judicial del caso “cangrejo rojo”, en lo que al diputado Julio Luis Sanguinetti refiere, no ha hecho más que reavivarlo. La entrevista que su padre, cuando era Presidente, mantuvo con un empresario estadounidense puede haber sido algo más que simple protocolo”.
Vale la pena analizar algunas frases del escrito que Sanguinetti Junior presentó para la “pericia oral”. Como era previsible, en el inicio de sus deposiciones se ensaña con “POSDATA” diciendo que le “constan los bajos o inexistentes niveles de profesionalidad periodística de esta publicación” (opinión solo compartida por los corruptos de este país) y que no “fue avisado de su publicación, ni de la posibilidad de hacer descargos o no” (habría sido “no” porque ante la justicia no pudo hacer ninguno) y que “observando detenidamente la publicación y su presentación gráfica queda patente la intención difamatoria” (sic). Todos los uruguayos recordamos que en ese número “POSDATA” presentó en la tapa un “cangrejo rojo” (nada más ilustrativo) lo que me hace suponer que Sanguinetti pretendía –para no sentirse difamado- una inocente paloma blanca o un juguetón hamster y no ese siniestro bicho cuya imagen sin duda comenzaba a aterrarlo. Más adelante expresa que la “grabación fue realizada clandestinamente, violando el orden jurídico establecido” (tal aseveración fue una nueva burla por provenir de quien estaba siendo indagado por violar ese orden), para agregar que “además es de pésima calidad”, pretendiendo hacerle creer a la Jueza y a la Fiscal que la calidad de una grabación podía incidir en el grado de violación a una ley. Si este argumento lo hubieran empleado Fuyimori y Montesisnos (la calidad de los videos que los incriminaban era pésima) ambos habrían sido declarados inocentes. En otra parte de sus deposiciones expresa que “la situación, aún con grabación cierta y pericia hecha, no conduciría a ningún evento de relevancia penal”. De comprobarse que era cierta la grabación, y luego de hecha la pericia, es probable que la situación no lo condujera a un “evento de relevancia penal”, porque aún podría argumentar que al decir “para mí quiero uno” se refería a un “cangrejito rojo” y no a un millón de dólares. Y en el final del extenso escrito ratifica una vez más que “no puede dar fe” de que en esa grabación se escuche su voz por lo cual no había razones para proseguir con la indagatoria judicial. Cuantas horas de esfuerzo intelectual se habría ahorrado si en lugar de elaborar tan extenso documento, se hubiera presentado en el Juzgado para expresar con la seguridad de la inocencia: “esa no es mi voz, y aunque se le parezca no puede serlo porque yo jamás dije tal cosa. Me someto a la pericia solicitada y autorizada por la Suprema Corte”. Esto es lo que hubiera hecho cualquier ciudadano, sin estudios ni títulos, y con el solo asesoramiento de su intelecto y en el convencimiento de su inocencia. El hijo del Presidente estudió leyes durante 7 u 8 años para poder despreciar a la Justicia burlándose de ella en un escrito extenso, burdo y complicado; eso sí, momentáneamente logró su objetivo: el caso tuvo que archivarse.
Existían grabaciones con la voz de Julio Luis Sanguinetti en una página WEB del Parlamento, pero desaparecieron misteriosamente. Sin cotejo de voz no podía probarse nada. La decisión de la Justicia se basó en que “en un Estado de derecho como el que impera en nuestro país, en el que no se estipula la carga de someterse a la prueba, parece incuestionable que la negativa del señor Sanguinetti opera como una barrera infranqueable a la prosecución de estos obrados”. Todo quedó en la nada. Lo único que quedó al margen de toda duda –debido a las inmoralidades cometidas por Julio Luis- fue la paternidad de Julio María Sanguinetti.
Han pasado algo más de 4 años. Y de la misma forma en que misteriosamente desaparecieron las grabaciones que podían cotejarse con el CD que está en el Juzgado, parece que ahora, también misteriosamente, el “cangrejo rojo” ha comenzado a moverse. No estaba muerto, y aunque los cangrejos caminan hacia atrás, la Justicia sigue adelante.
Nos preguntamos: ¿podrán “los Sanguinetti” seguir burlándose de Ella?.
La Columna de Elliot Ness
Miguel M. Liard
03/06/06
Amado Curbelo
Amado Curbelo
Los mandos, los médicos
– ¿En qué fecha fuiste detenido?
– El 6 de julio de 1972.
– Y te llevaron al Batallón 4.
– Al Batallón de Infantería Nº 4 de Colonia. Yo vivía en Ruta 1, antes de lo Bernardi. Desde que llegan a mi casa me ponen la capucha y me esposan. En el cuartel, ya de entrada me ponen de plantón. Me meten en un lugar que no sabía qué era, esposado y encapuchado,y me paran diciéndome que tengo que tener los pies juntos y las manos al costado del cuerpo, rígido, sin moverme. Había un milico con un garrote haciendo un control personal de esa posición. Era absolutamente desgastante. No te llevaban al baño, y si te movías te daban un garrotazo, y si caías dormido otro garrotazo. Ese es el plantón que vivimos todos los detenidos en el cuartel de Colonia, que fuimos -sólo entre junio y setiembre del '72- unas sesenta personas, entre mujeres y varones, contando concretamente los que después quedamos presos, porque por el batallón de Colonia también pasó un número incalculable de gente que sufrió todo eso pero que no la dejaron detenida. Las mujeres estaban recluidas en la parte que da a Baltasar Brum, y los varones estábamos en un galpón dividido por fardos de alfalfa, chapas de Coca Cola y elementos de Sudamtex. Eran como pequeños espacios, a los dos costados del galpón, donde solamente cabía el colchón. Después del plantón -donde unos aguantaban un día y otros hasta cinco días- unos eran metidos al submarino, que era un tanque de Coca Cola con agua y una tabla donde deslizaban al detenido, y lo zambullían hasta que el encargado de dirigir la tortura ordenaba sacarlo.
– ¿Quiénes eran esos "encargados"?
– El encargado de dirigir la tortura era Ernesto Rama, que le decían El Tordillo. Yo esa tortura del medio tanque no la viví, pero después que uno "aceptaba" firmar la declaración de pertenecer al MLN-Tupamaros, ponían al detenido en ese espacio que te relaté. Nos despertaban a las seis y media de la mañana, nos hacían doblar el colchón, nos sentaban a un metro de la pared, y en ese espacio estábamos todo el día, hasta las ocho de la noche, sentados sobre ese colchón, mirando la pared, incomunicados, sin poder hablar. Algunos teníamos una claraboya alta, por la que podíamos ver algún pájaro o alguna hoja durante tres meses; otro no, sólo veían la pared durante todo el día. En algunos períodos no nos llevaban al baño -ni esposados, ni encapuchados- y cuando queríamos hacer nuestras necesidades, el soldado que recorría constantemente el galpón nos alcanzaba una lata de dulce de membrillo con cuatro o cinco litros de capacidad. A veces la guardia era más "humana" y nos llevaba al baño, lo que por lo menos nos permitía caminar y salir de ahí aunque sea diez minutos.
– ¿No había ninguna posibilidad de verse entre los presos, en esa época?
– No. Ese espacio estaba tapiado por los cuatro costados.
– ¿También comían ahí? ¿Qué les daban?
– Sí. Nos daban un cucharón de café con leche y media galleta de mañana, un cucharón de guiso y media galleta al mediodía y otro cucharón y media galleta a la tardecita. Pasábamos mucha hambre, pero eso no es lo importante.
– Además de lo poco que les daban, tampoco era una comida "limpia"...
– No. A la espalda teníamos una lona, entonces a la hora que dos milicos nos traían ese guiso, en una olla grande de aluminio, movíamos la lona apenas un centímetro y veíamos que en el camino escupían la comida, que le tiraban soretes de perro adentro, que la meaban... pero la comíamos igual. Los días de plantón que cada uno de nosotros vivió, más los que vivieron el tacho y todo eso, era hasta que el detenido firmaba la declaración que ellos querían que firmara.
– ¿En el '72 todavía no se usaba la picana eléctrica?
– Yo no tengo información de que a algún detenido le hayan aplicado la picana en ese período de tres o cuatro meses. Tampoco puedo decir que no se usara. No escuché relatos de picana durante ese período. Hay mucha gente que prefiere no contarlo, porque es tan traumática la tortura que a veces es mejor olvidarla. Para mí es mejor exteriorizarlo, decirlo.
– ¿Ya había pasado Raúl Sendic por ese batallón?
– No. Sendic fue detenido en setiembre del '72. Nosotros no lo vimos. Además, esos tres meses, en esas condiciones, se nos terminan cuando vino el juez militar, en octubre de 1972. Cuando el juez militar nos hace firmar la misma declaración que ya habíamos firmado bajo tortura -con todo el circo mediante para darle una imagen jurídico militar- nos levantaron la incomunicación, pudimos ver a nuestros familiares cinco minutos cada uno, ese galpón se transformó en un galpón abierto, y esa "supervivencia" cambió: podíamos recibir comida de afuera, hacíamos quinta... En marzo del '73 cambia toda la oficialidad en el Batallón Nº 4 y empieza otra etapa, que yo no llegué a vivirla. Nosotros tuvimos alguna experiencia con el nueva comandante Soto, y su señora que también era militar, que entraban de noche, cuando estábamos durmiendo, y nos insultaban, pateaban los colchones, haciendo una especie de bravuconada que ya no asustaba a nadie. Eso fue lo que yo personalmente viví; la persona que estoy seguro que era la encargada de la tortura era Ernesto El Tordillo Rama, como tampoco tengo ninguna duda del resto de la oficialidad que en ese momento actuó: el capitán Bonjour, de Colonia; Emilio Álvarez, que le decían Cococho; Rabito Rivero, también de Colonia; Sosa, que también era oficial; y en cuanto a los médicos, yo sólo sabía que estaba el doctor (Eduardo) Solano y también había algún otro médico que ahora no recuerdo.
– ¿Cuál era el papel de los médicos del cuartel?
– El control del estado físico de los detenidos torturados.
– ¿También supervisaban la tortura?
– Los médicos por lo general no hablaban, y como uno estaba encapuchado..., simplemente con la cabeza decían que nos siguieran dando o no. Pero, esa era la función que cumplían: supervisar si algún torturado manifestaba algún síntoma que a ellos les parecía riesgoso...
– En aquella época, que todavía no era dictadura sino "estado de guerra interno", estando incomunicado, encapuchado y esposado en el cuartel, ¿qué esperabas que vendría después?
– Cuando hablamos de dictadura no tenemos que hablar de un cambio brusco, donde se pasa de blanco a negro. Fue un proceso. Las medidas prontas de seguridad arrancan en el año 1958, donde ya hubieron sindicalistas presos, con un gobierno blanco. Ahí se inventan esas "medidas". En el año '68, los funcionarios públicos tienen que ser algo así como reservistas del Ejército. Tuvimos que ir al cuartel y firmar como que estábamos a disposición si éramos agredidos desde el exterior. Ese año, cuando AEBU decretó un paro, vino el comandante del cuartel y nos dijo si éramos conscientes que nosotros, de a- cuerdo a las leyes, habiendo medidas prontas de seguridad no podíamos hacer paros. Hicimos el paro, y a todos los funcionarios bancarios oficiales del departamento nos llevaron al cuartel. Nos metieron en otro galpón, y a los de Colonia nos llevaban todos los días a trabajar, durante diez días. O sea que en 1968 ya detienen y encarcelan a trabajadores que hacen un paro. Ese fue, para mí, el primer escalón. Las medidas prontas de seguridad fueron una constante durante el gobierno de Jorge Pachecho Areco, o sea que no podemos hablar de dictadura a partir del 27 de junio del '73. Tenemos que hablar de un proceso escalonado, donde no solamente se metía gente presa, sino que murieron estudiantes en la calle, y se sucedieron una serie de hechos que tienen esa fecha como algo casi simbólico. Porque antes de eso también hubieron muchas muertes, muchos torturados, muchos presos.
– Incluso se llegó a matar gente por tortura en el Batallón 4 de Colonia, Aldo Perrini por ejemplo...
– Sí, eso fue en el año '73, cuando yo ya estaba en el penal de Libertad.
– ¿En Libertad escuchaste comentarios de que el cuartel de Colonia era uno de los más jodidos del interior del país?
– Nosotros lo vivíamos; porque en el penal estábamos presos junto con compañeros que habían sido detenidos en todos los cuarteles del país. Por los relatos que nosotros recibíamos, no sé si era el primero -yo creo que era el primero-, pero sí uno de los tres más sádicos y sanguinarios en tortura. En el penal de Libertad todos los meses cambiaba la guardia; venían de un cuartel distinto todos los meses. Cuando le tocaba al cuartel de Colonia ya todos los presos del país sabíamos que se endurecía la mano, en sanciones sin visita, sin recreo, y sanciones en "la isla", que era la sanción de aislamiento total.
– ¿Qué era -concretamente- "la isla"?
– Era un cajón de cemento, sin luz natural, con una lamparita todo el día, sin agua, sin colchón. Estabas absolutamente solo las veinticuatro horas del día. Ahí se las "ingeniaron" para colgarse dos compañeros; muchos salieron con problemas psíquicos que les quedaron para el resto de su vida; era el elemento de tortura en el penal de Libertad. Y había un milico psicólogo, Brito de apellido, que era el que indicaba el tratamiento a los presos, el de generar una especie de inestabilidad emocional constante, de aflojar y apretar, de sancionar por guiñar el ojo en una fila o porque a algún milico no le gustó cómo te moviste o si te olvidaste de sacarte el gorro cuando andábamos en fila para comer, para el recreo...
– Y acá, en el batallón de Colonia, ¿que era lo que más jodía, la tortura psicológica o la física?
– La física tenía un tiempo y un espacio. Hasta que el detenido aceptaba lo que ellos querían que aceptara era una tortura violenta y corta; entonces si uno se mentaliza capaz que la aguanta. El resto del tiempo que vivimos era una tortura más desgastante, más lenta, como aquella de la gota de agua arriba de la cabeza... Yo recuerdo que venía un milico y gritaba bien fuerte en el galpón: "¡detuvimos al hijo de fulano, a la mujer de mengano!". Me acuerdo de Cedrés, que fue profesor de UTU, que entró un milico y dijo "¡al hijo de Cedrés lo tenemos ahí, y a la mujer también!", y le dio como un ataque, y el hombre quedó mal de la cabeza; siendo que la mayoría de las veces era falso. Ese tipo de shock...
– ¿Por qué sería el batallón de Colonia uno de los más sanguinarios?
– Yo creo que tiene mucho que ver Ernesto Rama. El comandante era un tal Silvera, que después lo sucucharon donde repartían los uniformes y la comida de los milicos, porque no agarraba la línea. Pero el que realmente mandaba era el Tordillo Rama.
– ¿O sea que ese sadismo no obedeció a ningún plan sistemático?
– Creería que se debió a la presencia de este individuo, que disfrutaba con torturar. Él integraba la Organización Comandos Antisubversivos (OCOA), un grupo que no respondía a los mandos naturales. El nombre de guerra era Oscar, y creo que Ernesto Rama era Oscar 1 u Oscar 2; y se ha dicho que era uno de los que cruzaba a la Argentina a actuar como comando. Podemos imaginarnos a qué. Debe tener mucho que ver con la muerte de Michelini y Gutiérrez Ruiz, y con otros muchos uruguayos.
CIDH: Resolución N° 20/78 - Caso 2155

CIDH, 18 de noviembre de 1978
ANTECEDENTES:
1. En comunicación de 14 de abril de 1977, se denunció la detención, prisión y tortura del señor ENRIQUE RODRIGUEZ LARRETA PIERA, por parte de una banda armada, en la calle Víctor Martínez 1488 de Buenos Aires. Tal hecho ocurrió en la noche del 13 al 14 de julio de 1976.
2. El denunciante adjuntó a su comunicación la declaración de la víctima (Rodríguez Larreta Piera) sobre los hechos denunciados, y la situación de su hijo Enrique RODRIGUEZ LARRETA MARTINEZ detenido en el Uruguay desde 1976.
3. En la mencionada comunicación se denunció igualmente el traslado del señor Rodríguez Larreta Piera de Buenos Aires a Montevideo, su detención y posterior liberación.
4. En carta del 22 de septiembre de 1977, la Comisión transmitió al Gobierno de Argentina en lo correspondiente, las partes pertinentes de esta denuncia, a la cual se adjuntó la declaración mencionada, solicitándole que suministrase la información requerida.
5. El Gobierno de Argentina, en nota de 9 de enero de 1978, dio respuesta a la solicitud de información de la Comisión omitiendo referirse a los hechos denunciados, en los siguientes términos:
...
c) Personas sobre las que no se registran antecedentes de detención y son objeto de búsqueda policial centralizada, por el Ministerio del Interior:
...88. Rodríguez Larreta Piera, Enrique (Caso 2155)
6. Se transmitieron al denunciante, en carta del 24 de mayo de 1978, las partes pertinentes de la respuesta del Gobierno, solicitándole en la misma a que formulara observaciones a dicha respuesta.
7. En carta del 24 de mayo de 1978, el denunciante impugnó la respuesta del Gobierno argentino así:
Permítanme decirles que no salgo del asombro después de leer la respuesta del Gobierno argentino sobre el caso de Enrique Rodríguez Larreta (Caso 2155).
Obra en poder de la Comisión el dossier preparado por esta oficina, sobre las declaraciones hechas ante la prensa internacional por el Sr. Rodríguez Larreta. Se publicaron artículos en Le Monde, The Manchester Guardian, Time Magazine, London Times, New York Times, Washington Post, etc. E1 Sr. Rodríguez Larreta dialoga con la Comisión que usted preside, con Willy Brandt, el Agha Kahn, pero el Gobierno argentino ignora el hecho y lo busca en Argentina.
Por otra parte la denuncia cursada por esta oficina no se basaba en el hecho de la desaparición del Sr. Rodríguez Larreta sino en su prisión, tortura, traslado a Montevideo y posterior liberación. Sesenta y cuatro ciudadanos uruguayos apresados en las mismas circunstancias permanecen detenidos en las cárceles uruguayas.
8. La Comisión en comunicación del 4 de agosto de 1978, transmitió al Gobierno argentino, las observaciones del denunciante, reiterándole que suministrase los informes correspondientes las cuales hasta la fecha no han sido recibidas.
9. Mediante comunicación del 23 de agosto de 1978, se acusó recibo al denunciante, de las observaciones efectuadas a la respuesta del Gobierno argentino.
CONSIDERANDO:
1. Que a la luz de los antecedentes arriba citados, se deduce que el Señor Enrique Rodríguez Larreta Piera fue detenido y torturado por agentes del Gobierno de Argentina;
2. Que el Gobierno de Argentina ha omitido referirse a los hechos específicamente denunciados, transmitidos por la Comisión en nota de 22 de septiembre de 1977.
3. Que el Artículo 51, 1) del Reglamento de la Comisión dispone lo siguiente:
Se presumirán verdaderos los hechos sobre los cuales se ha solicitado información si en el plazo de ciento ochenta días desde la fecha en que se solicitó la información correspondiente al Gobierno aludido, éste no suministrare la información correspondiente, siempre y cuando la improcedencia de los hechos denunciados no resultare de otros elementos de convicción.
LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS,
RESUELVE:
1. Por aplicación del Artículo 51, 1) del Reglamento, presumir verdaderos los hechos materia de la denuncia, relacionados con la detención, prisión y torturas del señor Enrique RODRIGUEZ LARRETA PIERA en Argentina, y con su traslado de dicho país a Uruguay.
2. Observar al Gobierno de Argentina, que tales hechos constituyen gravísimas violaciones al derecho a la libertad, a la seguridad e integridad de la persona (Art. I); y al derecho de protección contra la detención arbitraria (Art. XXV) de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
3. Recomendar al Gobierno de Argentina: a) que disponga una investigación completa e imparcial para determinar la autoría de los hechos denunciados; b) que de acuerdo con las leyes argentinas, sancione a los responsables de dichos hechos; c) que informe a la Comisión, dentro de un plazo máximo de 30 días, sobre las medidas tomadas para poner en práctica las recomendaciones consignadas en la presente Resolución.
4. Comunicar esta Resolución al Gobierno de Argentina y al denunciante.
5. Incluir esta Resolución en el Informe Anual a la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, de conformidad con el Art. 9 (bis), inciso c, iii del Estatuto de la Comisión.
30/12/08
Ramón de Pizzol
"Visca dijo: Denle más, que se hace el vivo"
– ¿Se puede decir que el Batallón 4 fue uno de los mayores centros de tortura del interior?
– En el penal de Libertad el 4 era uno de los que estaba... no sé si primero, pero andaba ahí, andaba muy arriba, eran bastante "groseros" en algunos aspectos, enfermizos incluso. -
– ¿Habrá sido casual o premeditado que fuera así?
– Yo pienso que ha sido una cuestión premeditada, una orden dada por los mandos superiores, que en algunos casos -por la misma condición del torturador o de los que lo mandaban- podía ser hasta más grave todavía.
– ¿Cuándo te detuvieron?
– El 16 de octubre de 1973.
– Ya era dictadura; ¿sabés si recrudeció el trato a los detenidos con relación a los meses anteriores?
– Hasta esa fecha, del cuartel yo no conocía nada. Al único que conocía, porque lo veía cuando salía del banco, a las siete y cuarto, buscando unas damas en el Hotel Colonial, era a (Boscán) Hontou, en una camioneta que siempre estaba a contramano. Lo poco que conocía fue de cuando me llevaron detenido una semana, en el '69, cuando la huelga.
– En la última detención, en 1973, ¿cuánto estuviste en el cuartel antes de que te pasaran al penal de Libertad?
– Me llevaron preso en octubre del '73, y al penal me parece que fui en febrero del '74, más o menos.
– ¿Cómo era la vida en el batallón de Colonia?
– Tenía altibajos. Al principio lo que le llamaban "la máquina", la tortura, no tiene plazo. Desde que me llevaron, yo recién supe el día que era el 29 de octubre, a las cuatro de la tarde, cuando un soldado me lleva a bañar, y al verme los moretones que tenía me pregunta "oh, ¿qué le pasó"... "Me caí", le dije. La tortura era de todo tipo. Arrancaban con una tortura física, que era el plantón, donde yo estuve casi quince días sin dormir. Ahí se te pierde la cabeza, y es muy poco lo que puedo recordar de todos esos días. Y también hubieron otros hechos puntuales, muy desagradables, como el "tacho", el submarino.
– ¿Pasaste casi quince días sin dormir?
– Y sí...; no te dejaban. Los tipos te ponían en posición descanso, donde estabas parado con las piernas un poquito abiertas, siempre encapuchado, por supuesto. Entonces, después de cinco horas así, uno intenta buscar otra posición, moviendo de a muy poquito los pies, y ahí es donde a uno lo golpean. Además había otro dolor, que era el de las muñecas; porque yo soy de muñecas gruesas, y las esposas casi que no me cabían...
– ¿Llegaron a aplicarte el submarino?
– Sí, el submarino también.
– ¿Sólo de agua, o también de materia fecal?
– De agua sólo; del otro no. A mí me dieron como adentro de un gorro, y me dieron tacho más que a ninguno. Cuando te meten al tacho vos entrás en una especie de locura, te enajenás; pero fui muy resistente al tacho, tanto que podía escuchar la voz de un médico diciendo: "Denle más, que se hace el vivo". Te ataban en una tabla y te metían de cabeza en un tacho de Coca Cola.
– ¿Cuánto tiempo duraban esas sesiones de tacho?
– Eran horas o minutos; uno no puede acordarse de eso porque pierde totalmente la noción del tiempo.
– Y te dejaban adentro hasta que no dieras más...
– Hasta que alguien daba la orden de que te sacaran. Y ahí yo pensé, tres o cuatro veces, que la quedaba.
– ¿Siempre había un médico militar presente?
– Siempre. En ese tipo de tortura siempre había alguien que hubiera hecho el juramento "hipócrita", aunque por más que fueran doctores en medicina nadie puede saber cuánto carajo bancás vos adentro... Y entiendo que en muchos casos, cuando la quedaron o cuando murieron, fue porque hubo una "mala praxis", con lo que te estoy diciendo que hubo médicos metidos en el tema.
– ¿Llegaste a reconocer a alguno de esos médicos torturadores, aunque más no fuera por la voz?
– A uno sí: Eugenio Visca. Ese fue el que dijo "Denle más, que se hace el vivo". Así fue lo que dijo Visca. Luego me pasan para el penal de Libertad. Y después que ...... cantó a todos los de Carmelo y a un montón de gente, me traen otra vez para el cuartel de Colonia. Y cuando volví al penal, un compañero que tenía a la mujer presa acá, me pregunta cómo estaba la cosa. Yo le mentí, groseramente, y le dije que estaban a media máquina. Y al otro día nos enteramos que había muerto (Aldo) Perrini, a quien yo no conocí, y lo único que sabía de él era que era de Carmelo.
– Pero sí sabés que lo mataron en la tortura, en el batallón de Colonia...
– Lo mataron en el batallón y a la familia le entregaron el féretro sellado. Y no tengo duda de que murió en la tortura.
– ¿En algún momento llegaste a verle la cara a algún jerarca del cuartel?
– Al único que vi fue a Bonjour (de Colonia), porque una vez me interrogó.
– ¿Lo viste pegarte?
– No. Pero yo supongo que si me pegaban, alguien lo ordenaba. Y si Bonjour fue al oficial que me llevaron, que estaba mandando en ese momento, supongo yo que sería él que lo mandaba... No entiendo mucho esa cuestión del "organigrama" militar...
– ¿Sentiste torturar a otra gente?
– Y sí. Acá en el cuartel fue una cosa espantosa cuando te dejan de torturar y estás acostado en un colchón escuchando que están torturando a la gente, que además la conocés, sentís las voces. Y eso no sé si no es peor que cuando te la dan a vos. Un día estaba durmiendo, por los gritos me despierto, y a un preso le estaban dando de todos lados porque querían ubicar la casa de una mujer que yo conocía, una amiga mía, y al tipo no le salía la ubicación de la casa, entonces le daban y le daban. Y yo, así, sintiendo eso y recién despertado, casi se me da por decir ¡en tal lugar! Menos mal que me callé.
– ¿En el penal de Libertad sentiste algún comentario de gente que hubiera pasado por la picana eléctrica en el cuartel de Colonia?
– No. No toda la gente contaba algo. Los presos hablábamos poco de materias personales, no sé si por seguridad personal o si para no comprometer. En mi caso, quería saber lo menos posible.
– ¿Qué pasaba cuando llegaba la guardia de Colonia a Libertad?
– La guardia en el penal se cambiaba cada quince días, se iban turnando. Había guardias más livianas y guardias más pesadas. La de Colonia era de las pesadas. Era dura. Era de las que más apretaban.
– ¿Qué sentís cuando pasás ahora por el batallón 4?
– Ahora no siento más que un poco de bronca. Pero cuando salí del penal, por cuatro años hacía igual setenta y cuatro cuadras por no pasar por el cuartel. No podía pasar por ahí. Y vamos a no hacernos los valientes ni los corajudos, porque el tipo no sabe quién es hasta que le pasan las cosas. El terror es una cosa que se te mete en la sangre. Yo salgo en el '77, y por cuatro años no hablé con nadie, saludaba de lejos a los amigos, no fui a ningún asado; no quería ni mancharlo ni mancharme. Tenía pánico.
– ¿Ese mismo pánico fue el que llevó a la gente a votar en favor de la ley de impunidad?
– Sí. El plebiscito por la famosa ley de caducidad se votó a favor por el terror de la gente. El tema está en que no es tanto el individuo en sí, pero ¿qué pasa con la mujer del tipo, con los hijos, qué pasa con los comentarios que había en la dictadura de que a todos nos "limpiaban" en Libertad? Esa ley la votó la gente de cagazo...
– ¿Ese miedo sigue todavía?
– Yo no lo tengo; pero el pueblo, en general, está muy desinformado.
– ¿Qué pasaría si hoy se llama a otro plebiscito sobre esa ley?
– Bueno... Yo creo que en este momento desaparecería, ¿no?
Jorge Ferrari
“Me dieron picana eléctrica en Colonia”
– Comencemos por tus datos, para la gente que pueda no conocerte porque no sos de Colonia.
– Nací en Nueva Palmira, pero a los tres meses mis padres se trasladaron a Carmelo, así que más bien soy carmelitano. Ahí viví hasta los 25 años. Ahora vivo en Montevideo.
– ¿Durante la juventud participaste, en Carmelo, en algún movimiento partidario o gremial?
– Desde los 14 años, a nivel gremial estudiantil, en el Centro Estudiantil de Carmelo, donde yo era secretario cuando vino el golpe de estado. Muchos de los integrantes del Centro pasamos a ser detenidos políticos.
– ¿Qué edad tenías cuando el golpe de estado?
– 18 años. Hoy que tengo tres hijos, que felizmente también están comprometidos a nivel gremial estudiantil y partidario, uno se hace la idea de lo que fue haber pasado por las mazmorras de un infierno a los 18 años, algo que te marca para toda la vida y que también te deja secuelas que uno sigue arrastrando. Por eso no quisiera que esos horrores se repitan, pero lamentablemente las violaciones a los derechos humanos siguen cometiéndose en Uruguay. La impunidad sigue.
– O sea que sos del mismo pueblo que Aldo Perrini, asesinado en el batallón 4 de Colonia...
– Sí. Chiquito Perrini es un compañero que fue detenido con nosotros, el 5 de febrero del '74, con muchos compañeros de Carmelo: Perrini, José Valenti, días antes Román Chipolini, el Pucho Martínez, Ana Telma Delpratti...
– ¿Qué recordás de la muerte de Perrini a manos militares?
– A los pocos días de ser detenido se ensañaron con este compañero en las prácticas de la tortura, hasta que cayó muerto por la tortura.
– Hablamos de tortura y muerte en el cuartel de Colonia...
– Sí. Los primeros días pasamos por un régimen atroz de tortura. Recuerdo que los torturadores se ensañaron fundamentalmente con dos personas: uno el Chiquito y el otro Pacheco Oroná, que era un contrabandista de botellas, cuando en nuestro pueblo se contrabandeaba la ginebra. A Pacheco lo confundieron con otro del mismo apellido que -según los milicos- había trasladado gente para la otra orilla. A Perrini no lo pude ver porque estábamos encapuchados y esposa- dos, pero sí lo sentíamos. Él vendía helados en Carmelo, entonces para identificarse gritaba "¡helados, helados!". Estaba totalmente quebrado, golpeado, y seguían ensañándose con él. Un día no lo escuchamos más. Era un padre de familia, con dos hermosos gurises, un matrimonio joven....
– ¿Qué viviste en Colonia?
– Pasé por toda clase de tortura: picana, tacho, potro, lo único que les faltó fue violarnos, pero también sufrimos la tortura psicológica cuando sentíamos el pedido de clemencia de las compañeras para que no fueran llevadas nuevamente a salas de tortura o que pasaran por violación. A raíz de todo eso tengo trasplantes en el oído izquierdo medio, debido a las torturas con picana eléctrica; y hace pocos días me dieron de alta del Hospital de Clínicas, donde me sacaron un quiste en el testículo izquierdo; también tengo otro en el testículo derecho; todos los órganos genitales los tengo afectados; y las secuelas psicológicas...
– ¿Llegaste a identificar a alguno de los torturadores?
– En un momento, en una de las salas de tortura, el torturador me saca la venda. Lo que recuerdo es un apodo que él usaba: La Bruja o La Brujita. Llegaba a nuestras barracas y se jactaba diciendo: "¡Llegó La Brujita; apróntense!", que sería el que comandaría la tortura, aunque no era él solo.
– También había médicos militares en esas torturas.
– Sí. Había dos médicos, los dos de Colonia. Uno de ellos era (Eduardo) Solano; del otro no me acuerdo el nombre. Eran médicos militares y supervisaban la tortura.
– ¿A Solano llegaste a verlo en la tortura?
– No, porque estábamos encapuchados. Lo vi en la enfermería cuando me fracturaron tres costillas, me fajaron, y él dijo "ya pueden seguir". Y fui trasladado a un barracón, donde seguí con un régimen de tortura.
– ¿Fue el médico quien ordenó que te siguieran torturando?
– Yo lo entiendo de esa manera.
– ¿Cómo recibís que ahora, un gobierno que se dice de izquierda, le pida informaciones a los propios violadores de los derechos humanos? ¿Cómo interpretás que en este Uruguay de hoy se siga respetando la impunidad de esos represores, aplicando apenas el artículo 4º de la ley de caducidad? ¿Cómo entendés que el gobierno continúe ascendiendo a esos violadores a los principales puestos del poder real?
– Es un gran dolor por los que ya no están con nosotros. Eran nuestros hermanos, nuestros padres, nuestros hijos los que ya no están. Nos duele mucho que se siga ascendiendo a quienes están involucrados y denunciados por violaciones a los derechos humanos, como Arab, Serrón, Guarino, Rolán, Ruiz... Nos duele que queden impunes declaraciones como las de Lebel, justificando que en los interrogatorios se tenían que implementar los métodos de tortura para sacarles información a los detenidos. El caso de Roberto Rivero, en Colonia, que ejerció en Carmelo, y que se había ensañado con dos curas gauchos: Juan José Ramilo y Mario Guerriero, curas muy jugados en la denuncia a los atropellos que se cometían; la persecución que le hizo Rivero a Ramilo en Carmelo, en Colonia, en Nueva Helvecia...
Fredy González
Publicado en revista González, de Colonia. Octubre 2005
Tomado de Rodelu
18/10/05
29/12/08
Censura en el dial
Protagonistas había sido levantado una primera vez el 4 de marzo, por presiones que el Foro Batllista habría ejercido sobre el otrora paramilitar Miguel Sofía, propietario de Grupo del Plata y dueño de la mayor parte de las acciones de CX 159 Radio Real de Colonia
Willy Artús, conductor de la audición, había anunciado ese día que en el siguiente programa irradiaría un reportaje grabado a Manuel Flores Silva, director de Posdata Folios, publicación que había lanzado graves acusaciones contra el dirigente forista y presidente del Banco Hipotecario Ariel Lausarot.
Después de una reunión que se llevó a cabo en la residencia de Sofía en Punta del Este, el programa volvió al aire pero sólo hasta el viernes 3, en que fue suprimido definitivamente.
BRECHA Litoral entrevistó a Willy Artús.
-¿Cuáles fueron los pasos que precedieron a este levantamiento de Protagonistas y cómo se dictaminó finalmente su clausura?
-A mediados de marzo Manuel Flores Silva fue invitado al programa para conversar acerca de lo publicado en Posdata Folios sobre supuestas irregularidades en que habrían incurrido algunos integrantes del Foro Batllista.
Como Flores Silva llegó tarde ese lunes yo lo invité a grabar el programa siguiente, a los efectos de que la audiencia se enterara realmente de todo lo que él había publicado. Dije al aire que íbamos a grabar ese programa, se ve que a alguien le molestó y por eso me aplicaron la censura.
Yo empecé el 23 de marzo de 2000 con el programa y nunca se me detalló qué era lo que podía o no podía decir, siendo que estaba claro que se trataba de un programa periodístico en el que se abordaría todo tipo de temas, incluso el político. Recién ahora la dirección de la radio me empezó a molestar porque no le gustó que la gente llamara y opinara sobre la mala situación del país.
Entonces me reuní con el verdadero propietario de la radio, Miguel Sofía, y se me exigió facturar siete mil pesos mensuales por tres programas semanales de media hora, cuando hay otros programas que no facturan nada o algunos que tienen dos horas diarias facturan unos ocho mil pesos. Esto evidencia que efectivamente es algo contra este tipo de programas de libre opinión.
Se me dio un plazo de dos meses para llegar a esa cifra y yo me preocupé en duplicar lo recaudado por avisos, llegando a cinco mil y pico de pesos, pero el viernes 3 me llama el director Jorge Newton para decirme que había llegado una orden de Miguel Sofía de que el programa no podía seguir saliendo al aire porque no habíamos llegado a la cifra de los siete mil pesos.
Le ofrecí a Newton poner de mi bolsillo la cantidad que faltaba para los siete mil y allí empezó con evasivas. En realidad hay otro tema que escapa al económico: el propio director me reconoció que a ellos les molesta que la gente salga a opinar de la mala situación que se está viviendo.
-¿La primera censura partió efectivamente del Foro Batllista?
-Lo que ellos argumentaron entonces fue que hubo presiones del Partido Colorado. Y ahora me exigieron concurrir a otra reunión con Sofía, que no sé si sería para pedirme más plata o para indicarme qué podía decir y qué no. Le manifesté a Newton que no aceptaba de ninguna manera ir a una nueva reunión.
-¿Usted comenzó trabajando bajo contrato
-Empecé como una coproducción del 60 por ciento para la radio y el 40 por ciento para mí, sin nada documentado. Todos los programas que salen al aire están en la misma situación.
Pero además unos pocos días antes de que me levantaran del aire también fue censurado Usted pregunte y opine, Colonia quiere saber, un periodístico conducido por Gladys Tourn que salía todos los viernes desde hacía diez años. También le argumentaron que tenía que facturar más y le exigieron que no llevara a la gente del sunca, que tratara de evitar llevar a gente del Frente Amplio, y que si lo hacía le cobrara 80 pesos el minuto.*
Sin embargo, en el mismo horario de ese programa apareció otro conducido por una periodista de Juan Lacaze que aparentemente defiende mucho la militancia política colorada, y que le fue otorgado hace dos meses sin nada de publicidad.
-¿Piensa promover alguna acción judicial?
-Voy a iniciar juicio a la radio porque, además, hay otra serie de irregularidades en que incurre la dirección. Sería importante una profunda investigación fiscal para saber en qué situación se encuentra cantidad de gente que está trabajando sin contrato.
Radio Real tiene diez empleados de Grupo del Plata que figuran en la planilla en Colonia y trabajan en Montevideo sin ninguna vinculación con la emisora, por la sencilla razón -según dicen algunas fuentes- de que las emisoras del Interior están exoneradas de impuestos patronales.
Lo mío es sin duda alguna una censura de los dueños de la radio, ya que ni siquiera se me autorizó a explicarle a la audiencia las razones por las cuales no continuaríamos saliendo. Es evidente que esta decisión la vienen manejando de tiempo atrás y no sabían qué estrategia usar para levantar el programa.
-¿Ha recibido algún otro tipo de presión del Partido Colorado?
-No, pero a raíz de la clausura he recibido en cambio cantidad de adhesiones de políticos -ninguno colorado-, según los cuales el programa tendría que seguir al aire porque es un espacio radial en que la gente participa, y prácticamente era el único medio para opinar sobre la situación del país.
Yo envié una nota a todos los medios periodísticos informando sobre esta censura y debo agradecer por ello a la gran mayoría, que la publicó. En cambio, en el periódico La Colonia, de orientación oficialista, me dijeron que no publicarían nada para no tener una mala relación con sus colegas locales.
Nota:
* Tourn confirmó a BRECHA Litoral que Newton le exigió que a cualquier político o sindicalista que invitara debía cobrarle 80 pesos el minuto. El director se abstuvo de formular declaraciones.
Fredy González- Brecha Litoral
Tomado de Rodelú
27/05/02
El Foro Batllista vetó un programa de radio en Colonia
La situación recuerda la que se vivió durante la dictadura, aunque las reglas ya no las ponen los militares sino algunos dirigentes de los partidos tradicionales, mediante las indicaciones que hacen llegar a los dueños de las ondas. Estas ondas en su momento fueron concedidas, precisamente con ese fin, por los principales dirigentes nacionales de esas colectividades.
En los medios escritos también es frecuente la censura por razones empresariales, pero la mayoría de las veces los casos no toman estado público por la simple razón de que cuando un artículo no es publicado los lectores ni se enteran y el autor prefiere generalmente callarse la boca para no correr el riesgo de perder su trabajo.
El periodista Willy Artús conduce el programa Protagonistas, que se trasmite los lunes, miércoles y viernes por cx 159, radio Real. En los primeros días de marzo se coordinó una entrevista con el director de Posdata Folios, el exsenador Manuel Flores Silva, quien visitaría Colonia para recoger algunos testimonios sobre las denuncias que viene efectuando contra el Foro Batllista y, en particular, contra Ariel Lausarot, oriundo de esta ciudad y actual presidente del Banco Hipotecario (bhu). El lunes 4 Flores Silva llegó al estudio pocos minutos antes de la finalización del programa, por lo que fue anunciado al aire que la entrevista sería grabada ese día y difundida recién el miércoles 6. Pero ese día, en lugar de Protagonistas -y sin aclaración alguna- cx 159 ocupó el espacio del programa con el informativo del circuito cori.
En la tarde del martes 5 Artús había sido citado por quien figura como propietario de la emisora, el quincista Jorge Newton, quien le informó que su programa había sido levantado y que quedaba excluido del staff de la radio. Artús no es empleado de la emisora y alquila, por un porcentaje de la publicidad que él mismo obtiene, media hora de la programación de esos tres días por semana. Newton se preocupó por deslindar toda responsabilidad de su parte en la decisión, y le aclaró que él era partidario de que el ciclo continuara emitiéndose, pero que la orden de levantarlo había provenido del montevideano Miguel Sofía, el mayor accionista de la emisora, también propietario del grupo Del Plata, adherente a la lista 15 y ex-integrante de la Juventud Uruguaya de Pie (jup) y, según testimonios de los años setenta, también del Escuadrón de la Muerte
Willy Artús se comunicó de inmediato con ediles de la Comisión de Derechos Humanos de la Junta Departamental de Colonia y también con Flores Silva, quien a su vez contactó a Sofía y le recriminó su actitud. Sofía citó entonces a Artús para una reunión que tuvo lugar el jueves 7 en su residencia de Punta del Este, a la que concurrió también el socio coloniense Jorge Newton. Después de reconocer que había recibido presiones de gente vinculada a Lausarot para que el programa no fuera emitido, Sofía intentó restarle importancia a esas advertencias expresando que había tomado la resolución de levantar el programa porque el mismo no le era redituable debido a la escasa facturación de avisos por parte de Artús.
Al término de la entrevista el periodista no sólo logró recuperar su espacio sino que además obtuvo que se le otorgaran 15 minutos más por emisión. Recibió, eso sí, la "recomendación" de que suavizara los ataques al Partido Colorado -y en especial a Lausarot-, y la sugerencia de que el programa bajara un poco su aparente perfil de izquierda. Así fue que el viernes 8 Protagonistas sacó al aire parte de las declaraciones de Manuel Flores Silva, aunque omitiendo algunos fragmentos donde se hacía referencia directa al presidente del bhu, lo que en principio será irradiado en otra edición del programa, esta vez sin ningún aviso previo.
¿UN PAÍS MANEJADO POR LA MAFIA?
Durante la entrevista Flores Silva se refirió a algunas de las denuncias contra dirigentes de primer nivel del Foro Batllista, relacionadas con casos de contrabando, de licitaciones digitadas, de irregularidades vinculadas con la construcción de la torre de Antel y con otros ilícitos, muchos de ellos mencionados en varias ediciones de su periódico Posdata Folios. Sostuvo, por ejemplo, que en la Dirección de Zonas Francas existe un informe confidencial sobre la relación entre las maniobras de contrabando de cigarrillos en Rivera y en Colonia, y dijo que por no haber sido tratado ese asunto con suficiente celeridad probablemente se produzca alguna remoción importante en esa repartición.
En cuanto a la construcción de la Torre de las Telecomunicaciones, a la que calificó de "monumento a la burocracia", afirmó que estaban mal hechos los cálculos de los pilotes, que la empresa constructora los hizo más gruesos de los previsto en los planos y que ahora quiere cobrar la diferencia y, de paso, algo más. Todo se debió, añadió, a la urgencia que había por inaugurar el edificio, para hacerlo durante la presidencia de Sanguinetti. Señaló que por eso mismo que no se realizó un estudio de subsuelo, como correspondía. Ahí es arena, entonces la torre se empieza a hundir: ya se hundió cinco centímetros. Y como no está calculada tampoco la incidencia de los vientos, la torre ya se torció 18 centímetros.
Y sintetizó con relación a este asunto: "Queríamos una torre de telecomunicaciones, no le podemos poner antenas, hicimos un edificio, el edificio ya está torcido, se está hundiendo y además hay un problema de que no caben los funcionarios de Antel y a cada funcionario de los que pueden trasladarse allí le dan 44 decímetros cuadrados para guardar todos sus papeles. Entonces tenemos una inversión de cien millones de dólares con una vocación de Torre de Pisa y ahora la quieren vender. Lo más grave de esto es que habla de la improvisación y de la utilización política de las cuestiones públicas".
Flores Silva se refirió también al hijo del conductor del Foro Batllista. Señaló que el diputado Julio Luis Sanguinetti le ha deseado la muerte públicamente a algunos periodistas. "En mi caso concreto -dijo- ha manifestado que lo desea a través de un cáncer."
Flores Silva habló extensamente sobre los llamados a licitación realizados durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti: "(en este rubro) el Foro Batllista se ha ido convirtiendo en un símbolo, en un icono, en una cuestión emblemática porque hubo una licitación hace tres años en el puerto de Montevideo (...) estaba arreglada (allí había) comprometida gente del Foro, y la prensa denunció eso y se paró esa licitación. Era la licitación más grande en la historia del país hasta ese momento: la de la playa de contenedores. Al año hubo otro intento de licitación en el aeropuerto de Carrasco; nosotros publicamos las llamadas entre la residencia de Anchorena, donde estaba el entonces presidente Sanguinetti, y los que iban a ganar la licitación. La prensa logró evitar el terrible negociado por el cual se adjudicaba el aeropuerto de Carrasco, licitación más grande que la del puerto, de más de 300 millones de dólares, y allí se logró detener la cosa. Luego viene todo el tema Cangrejo Rojo (...) allí hubo una participación del doctor Julio Luis Sanguinetti como asesor y como encargado de los contactos políticos de unos empresarios americanos, y esto es un lío que no ha terminado, que va a terminar el juicio mal, porque allí, a mi entender, hay delitos. Nosotros publicamos una cinta grabada en la cual el señor Julio Luis Sanguinetti pide una coima de un millón de dólares. Llevamos la cinta a la justicia y el doctor Sanguinetti se negó primero a concurrir a la justicia, después concurrió y se negó a dar su voz, y entonces no se puede comparar la voz de la cinta con la voz de él porque él no da su voz a la justicia, lo cual provocó una censura parlamentaria".
En opinión de Flores Silva, "hay un país en el que empezamos a ver que las licitaciones se corrompen, luego vamos viendo que la Policía se corrompe, luego vamos viendo el tema del contrabando. En Rivera intentan matar al juez que procesa a 40 personas (...). La estimación de lo que se había recaudado en un par de años por parte de los contrabandistas en Rivera son 70 millones de dólares, los cabecillas del contrabando son tres o cuatro y los dos principales están prófugos: el señor (Adolfo) Gil Ribeiro y el señor Ivo da Rosa. (...) Gil Ribeiro fue pasado en comisión en un episodio que Colonia conoce bien porque trabajó recomendado por el presidente del bhu, Ariel Lausarot, estuvo ahí unos años en que no trabajaba y cobraba".
Y el ex-senador colorado concluyó sus declaraciones a radio Real de Colonia con esta síntesis: "Se nos está viniendo un país que es incapaz de hacer una torre derecha, un país en el que hay gran corrupción policial, hay el contrabando como un tema central que contamina todo, la aduana y los políticos, y hay un país, además, que es el centro de lavado de dinero regional. El expresidente Sanguinetti ha tenido, durante su segunda presidencia, una carencia en la selección de personal muy fuerte, porque su secretario privado (N de R: Ernesto Laguardia) está comprometido en graves ilícitos, el secretario de Presidencia, doctor Elías Bluth también, su hijo también, ahora están denunciados por estafa el hijo de Bluth, el hijo de Sanguinetti, entonces todo esto es un clima contra el cual hay que reaccionar. Al Uruguay hay que preservarlo de estas cosas, no podemos caer en ser un país manejado por la mafia".
Fredy González- Brecha Digital
Tomado de Rodelu
27/05/02
28/12/08
¿A quién hay que coimear para cobrar la guita?
El procesamiento de un empresario hotelero de nacionalidad española de iniciales MD, su hija, el liquidador de Banco Montevideo Escribano Osvaldo Oliver Melgarejo y dos auditores, desató un nuevo escándalo que pone otra vez en jaque al Banco Central del Uruguay (BCU).
Actualmente se investigan otros 12 casos que podrían ser similares al que refiere esta nota, con la diferencia que éstos fueron autorizados por la propia Sala de Abogados del bcu.
Funcionarios del bcu retiraron profusa documentación de la sede central del ex Banco Caja Obrera, ubicada en 25 de Mayo y Treinta y Tres. Incluso uno de los documentos que se buscaban, vinculado al Banco Comercial, se logró encontrarlo en la casa del procesado escribano Oliver.
El hombre se llevaba trabajo para la casa cuando sus tareas lo desbordaban. Mientras tanto, varias personas continúan siendo aún indagadas por la justicia.
El viernes 5 de diciembre, la jueza Anabella Damasco entendió que el escribano Osvaldo Oliver recibió una “coima” de US$ 150.000, que pagó el dueño de un depósito al funcionario del bcu para recuperar su dinero.
El dinero de la coima hasta ahora no ha aparecido. Se perdió por el camino.
FUNCIONARIO “EJEMPLAR”
El veterano empresario español MD tenía un depósito a plazo fijo de US$ 1.035.150 en Banco Montevideo. Cuando se desató la crisis bancaria del año pasado el hotelero se encontraba en España, adonde viajaba a menudo.
Preocupado por sus ahorros y no recordando exactamente el día que vencía su plazo fijo, MD dio instrucciones a un funcionario del Banco Montevideo, que actualmente pertenece al Nuevo Banco Comercial, para que no renovara su colocación y la pasara como depósito a la vista.
Según las fuentes consultadas por CARASyCARETAS, el funcionario no actuó en función de las órdenes dadas por el cliente a través de un fax y lo mantuvo como plazo fijo.
Estos fueron algunos de los argumentos que favorecieron la recomendación hecha por el doctor Alejandro Van der Maesen para sugerir que el cliente tenía razón en su reclamo.
CÓMO SE PAGÓ LA COIMA
El abogado argumentó que se debía restituir el monto reclamado. Sin embargo, el administrador delegado por el bcu como liquidador de Banco Montevideo, entendió que existía una buena oportunidad para aumentar su peculio. Fue así que se llegó a conseguir el pago de una coima de US$ 150.000.
El pago se efectuó a través de un cheque, cuya libreta luego fue denunciada como perdida por la hija del empresario español. Por ello se le tipificó simulación de delito, cargo por el cual logró ser procesada sin prisión. Los dos auditores fueron enviados a la cárcel como coautores de cohecho calificado.
EL INFORME DE VAN DER MAESEN
El doctor Van der Maesen es uno de los abogados que quedó trabajando en el Fondo de liquidación de los Bancos Comercial, Caja Obrera y Montevideo, proveniente de éste último. Sin embargo los liquidadores de los tres bancos actúan asistidos por los integrantes de la Sala de Abogados del bcu. Como director y supervisor de los fondos de liquidación actúa el contador Jorge Xavier.
El 23 de setiembre de este año el doctor Van der Maesen envió su informe al escribano Osvaldo Oliver sobre el caso del empresario español. Allí se dice que: “Con fecha 4 de febrero de 2003 el Sr. M.D. solicitó el reintegro con cargo al Fondo de Estabilidad del Sistema Financiero de la suma de US$ 1:035.150 con la que, según expresa el Banco de Montevideo, constituyó –sin su consentimiento– un depósito a plazo fijo.
El Departamento de Auditoría de este Fondo de Recuperación del Patrimonio Bancario (FRPB) informó con fecha 16 de junio de 2003 (aunque sin agregar elementos objetivos respaldantes) que es cierta la afirmación del gestionante, en el sentido de que dicho plazo fijo se constituyó sin su consentimiento.
En consecuencia, habiéndose formulado la petición de pago con cargo al fesb dentro del plazo establecido al efecto, el suscrito no encuentra inconvenientes a que se acceda a lo solicitado.
Cabe señalar que de hacerse lugar a lo peticionado por el Sr. MD, ello no debe implicar reconocimiento de existencia de dolo por parte de los funcionarios intervinientes en la constitución del depósito a plazo fijo contabilizado por el Banco de Montevideo: no existe prueba del consentimiento del cliente para la constitución del depósito a plazo fijo (DPF), pero tampoco existe elemento objetivo alguno que permita fundar la imputación de responsabilidades funcionales”
¿POR QUÉ SE PAGÓ LA COIMA?
No se explica entonces la razón por la cual el empresario español debió haber pagado una coima cuando el propio abogado del Fondo de Liquidación recomendaba el reintegro de su depósito ya el 23 de setiembre.
En otro sentido, quedan pendientes las averiguaciones sobre el caso de los otros 12 depósitos. ¿La coima sólo quedó en Oliver o había alguien más arriba? ¿Sólo hay dos coautores del cohecho?
Siendo ya escribano, Oliver trabajó como ascensorista en la sucursal 19 de Junio del brou. Por lo menos se le conocen dos viajes realizados a Europa y cuentan quienes lo conocen que no le faltaba el dinero. Más aún cuando su esposa es también escribana funcionaria del bcu.
AVALADOS POR LOS ABOGADOS: Los doce casos autorizados por el bcu
| Del Banco Comercial: | ||||||
| Enrique Casañas | US$ 31.000 | |||||
| Marcelo Méndez | US$ 50.470 | |||||
| Gisella Viera | US$ 160.000 | |||||
| H. Grinberg y M. Gastaldi | US$ 56.000 | |||||
| J.J. Mizrahi | US$ 25.040 | |||||
| Juan Romero Cetraro Giglio y Agostina Vurro | $ 200.000 | |||||
| R. Gil Ricoute | $ 270.507 | |||||
| Marcelo Mario Bonanata | $ 15:731.070 | |||||
| Del Banco Caja Obrera: | ||||||
| Bloomington Finance Inc. | U$S 2:625.305 | |||||
| Gualberto Díaz | US$ 143.583 | |||||
| Del Banco Montevideo: | ||||||
| Elba Paseiro | US$ 115.000 | |||||
| Iván Grazú Díaz | US$ 8.896 |
La Sala de Abogados del BCU está integrada por los doctores Hebert Bagnoli, Daniel Artecona, Beatriz Fernández Araújo y Ana María Rantighieri
Caras y Caretas
13/12/03
La batalla de Argel en Baires
La audiencia más trascendental fue la del general Aussaresses. Concretamente, el juez Le Loire centró su interrogatorio sobre las actividades de Aussaresses a partir de 1975, fecha en que asumió el cargo de agregado militar en la Embajada francesa de Brasil. La fecha corresponde con uno de los peores momentos de la represión multinacional a la sudamericana llevada a cabo a partir del Plan Cóndor. Bajo una acusación preliminar de "apología de crímenes de guerra" por las escalofriantes confesiones aparecidas en el libro "Servicios especiales, Argelia 1955-1957", Aussaresses se mostró asombrado por el hecho de que lo hayan vinculado "con una historia semejante". Según su abogada, la doctora Gilbert Collard, el general, que hoy tiene 82 años, aseguró que durante sus misiones en Argelia "fue un general que actuó en el marco de órdenes republicanas". El general francés agregó luego que era "un general republicano" y que "vomitaba y despreciaba profundamente al general Pinochet".
Durante las dos horas y media que duró la audiencia, Aussaresses no entregó al parecer ninguna información importante que lo implicara directamente, tanto más cuanto que su argumento principal fue decir que nunca estuvo al corriente de ninguna operación Cóndor, que sirvió "las órdenes de una República y no las de una dictadura". El ex jefe de los servicios de inteligencia durante la guerra de independencia argelina (1954-1962) fue el segundo en sentarse ante el juez Le Loire. El primero resultó el terrorista venezolano Illich Ramírez Sánchez, alias Carlos, a quien el juez convocó como testigo en la investigación abierta contra el general Pinochet. Le Loire quería saber de cuántas cosas estaba al corriente Carlos a propósito del Plan Cóndor. Carlos figura en varios documentos como uno de "los objetivos potenciales" de las garras del Cóndor y la justicia francesa tiene la convicción de que el terrorista conoce al menos la estructura operacional del Cóndor en los países del viejo continente.
Lo más esencial, sin embargo, es el interrogatorio a Aussaresses. La justicia abre así una página paralela a las investigaciones de los crímenes cometidos por los militares franceses en Argelia, pero que conduce derecho a la Argentina. Tal como lo reveló Página/12 en su nota, existen numerosas pruebas de la presencia de esos militares en la Argentina. Si el mismo Aussaresses no aparece directamente implicado, si uno de sus hombres, el Coronel Roger Trinquier. Profesor emérito en la Escuela de las Américas de EE.UU., Trinquier es el mayor ideólogo francésde la guerra sucia cuya prédica principal fue asegurar a partir de los anos '50 que "la tortura es un elemento importante en la guerra moderna contrarrevolucionaria". La mayor parte de la estructura "anti revolucionaria" fue elaborada por Trinquier. Los historiadores de la guerra de Argelia y de Indochina y quienes establecieron los nexos entre las prácticas aplicadas durante esos conflictos y las que se vieron luego en la Argentina sacan una límpida conclusión: el perfeccionamiento de la picana eléctrica, la radiografía de las agendas de los detenidos, los secuestros en plena noche, la tortura sistemática, la guerra psicológica, el manejo de la desaparición, el uso de los ficheros y los vuelos de la muerte. Página/12 estableció en París que los tribunales franceses se interesan mucho en "el grado de conocimiento que Aussaresses puede tener del Plan Cóndor, del grado de compromiso que algunos militares franceses pudieron tener en él y de la filiación ideológica que comenzó a partir de los años '60 con los primeros viajes de los instructores franceses a Buenos Aires".
Cabe recordar que existen dos documentos desclasificados que prueban que Francia estaba al corriente del Plan Cóndor en el momento de su ejecución. Apenas comenzado en siglo XXI, el general Paul Aussaresses y el juez Roger Le Loire abrieron uno de los capítulos más secretos de los estragos que causaron los oficiales franceses más allá de sus fronteras.
Eduardo Febbro
Página/12. Argentina, 24 de mayo 2001
27/12/08
27/12 - Rodney Arismendi
La bancada comunista tenía sólo dos diputados: Arismendi y Enrique Pastorino. Aquella sesión fue caracterizada por la pasión de Arismendi en defensa de los trabajadores. Tenía entonces 39 años. Llegó a tratar al ministro de "lacayo" sin que nadie saliera en su defensa. Todos nos sorprendimos de que ningún legislador del gobierno, en el ámbito de la Asamblea General, se atreviera a enfrentarlo.
La razón fue que la indignación de Arismendi era auténtica y no simulada, lo que comprobé años después, cuando fui testigo de otras situaciones. Siempre se transfiguraba cuando se atacaba a los trabajadores. Así sucedió en 1959, en otra reunión de la Asamblea General, polemizando con Eduardo Rodríguez Larreta, senador y director del diario El País, quien era partidario de la doctrina de la intervención multilateral y realizaba una prédica anticomunista permanente. Este senador interrumpió la sesión sin pedir la palabra, gritó algo que no recuerdo, y Arismendi lo increpó recordándole su actitud aristocratizante. Fue la culminación de un antiguo enfrentamiento.
Su capacidad de organización brilló plenamente desde 1955, cuando asumió la primera secretaría del Partido Comunista, reemplazando a Eugenio Gómez Chiribao, hijo del antiguo secretario del mismo nombre.
Por esa época se había disuelto también la Unión General de Trabajadores, antigua central con influencia comunista, y se exigió a cada miembro del Comité Ejecutivo que se hiciera cargo de la agrupación partidaria en un sindicato importante. A Arismendi le tocó la Federación de la Carne, que era uno de los sindicatos más difíciles para el Partido Comunista. Allí comenzó a trabajar para crear una nueva gran central de trabajadores, lo que se logró diez años después.
Uno observa hoy los esfuerzos de blancos y colorados para promover el "diálogo social" y para crear institutos que busquen la relación con la sociedad civil. ¿Por qué lo hacen? Es que han comprendido que toda la relación con la sociedad está hoy en manos de la izquierda, que ellos se han quedado solos al frente de la administración del Estado, pero cada vez con menos lazos con las organizaciones sociales, con el país real. Comprueban además que ya han perdido la Intendencia de Montevideo y que perderán más y más poder. Esa lucha de los trabajadores, que viene desde el siglo pasado y es patrimonio de la izquierda y no de los partidos tradicionales, se organizó con mucha más fuerza a partir de Arismendi y de los equipos sindicales de todos los orígenes que formaron la actual central.
Los militares, que en 1972 ya habían derrotado a la guerrilla urbana, dieron el golpe de Estado en 1973 para usufructuar el poder que habían logrado, pero además tratar de destruir todo ese entramado social de la izquierda y también del Partido Comunista. Pero ni con la cárcel ni con la tortura pudieron lograrlo.
Se cerró el semanario Justicia y luego de recaudar fondos, en 1958 nació El Popular. La izquierda tenía por fin un diario. Arismendi contó al respecto cómo Luis Batlle Berres tuvo la actitud que lo enalteció de mantener a los comunistas el precio de las viejas rotativas del diario Acción, a pesar del proceso inflacionario que vivía el país.
Así El Popular pudo salir desde su vieja sede de la calle Justicia, hasta que en 1968 se trasladó a 18 de Julio, en acuerdo con el diario Epoca.
Nació entonces la revista teórica Estudios, un tipo de publicación que es esencial en cualquier sector político para mantener viva la discusión ideológica; la Institución teatral El Galpón, la editorial Pueblos Unidos, una importadora de papel y varios emprendimientos más, que fueron ayudando a extender la influencia de la izquierda en el país.
Pero en 1959 triunfa la Revolución Cubana y crea un renovado optimismo en los sectores populares. EEUU ordena no vender a Cuba más petróleo, le suspende la cuota del azúcar y organiza el ataque mercenario en Playa Girón, que se convierte en la primera victoria de Cuba y de América Latina contra el imperialismo. Esto eleva el prestigio de Fidel a límites insospechados, y se refleja en 1962 en elecciones que consagran la victoria del principio aplicado en Cuba, de la unidad sin exclusiones dentro de la izquierda.
Cuando Cuba y la Unión Soviética inician su largo período de cooperación y amistad, Arismendi se transforma en el interlocutor latinoamericano de ambos países. En momentos difíciles de esas relaciones, cuando el Che vivía su gesta en Bolivia, Arismendi mismo contó que en algún viaje a Cuba, defendió las razones de Moscú, y cuando iba a Moscú, trataba de hacer comprender las razones de La Habana, en un ejercicio permanente de unidad.
En 1974, cuando fue liberado en Uruguay, Cuba le otorgó su más importante condecoración: la Orden de Playa Girón.
En 1966 el Congreso del Pueblo consagra el gran poderío del movimiento popular y el frente Izquierda de Liberación obtiene cinco bancas en la Cámara de Diputados. En 1967 la gesta y el sacrificio del Ché sacuden al mundo y al Uruguay, y Pacheco asume la Presidencia y clausura de inmediato al diario Epoca y al semanario El Sol, ilegalizando al Partido Socialista, el MRO, el MAPU (antecesor de los GAU), la FAU y el MIR. Esta prepotente decisión, adoptada para demostrar que era un gobierno fuerte, precipita convulsiones sociales y en 1968 se verifica la respuesta armada del MLN y de otras organizaciones. Allí el "pachecato" comienza a gobernar con medidas prontas de seguridad casi permanentes.
Esa situación se mantiene hasta el triunfo de Salvador Allende en Chile en 1970, cuando aparece un renovado optimismo popular que contagia a varias fuerzas en Uruguay, naciendo el Frente Amplio. Su columna vertebral fue la estrategia que desde 1956 puso en marcha Arismendi desde el Partido Comunista, el movimiento sindical, estudiantil y popular y el Fidel.
Es bueno que esto no se olvide cuando se escriba sobre la historia del Frente Amplio. En las elecciones, la votación lograda por el Frente Amplio no siempre reflejó en cifras el arraigo que tenían en la población las distintas fuerzas. A pesar de lo cual, en 1989, Democracia Avanzada, un nombre ideado por Arismendi, se erigió como la primera fuerza con sus 200.000 votos. Debe haber sido su última gran alegría, porque falleció un mes después.
Tendría muchas anécdotas para contar, pero por razones de espacio me limitaré sólo a una de ellas. En la última sesión de la legislatura que terminaba el 15 de febrero de 1972, Arismendi me propuso ir a mi casa para conversar. Yo no había sido reelecto por unos cientos de votos y él sabía que no bien quedara sin inmunidades me iban a detener, tal como sucedió efectivamente el jueves 17 de ese mes.
Fue una reunión cálida y fraternal, en la que me confió que la votación de nuestra lista 1811 había sido en su concepto "la mejor del Frente", porque nadie nos asignaba más de 2.000 o 3.000 votos, y habíamos obtenido 11.000. Tal vez era lo que pensaba, aunque había también mucho de compañerismo y de comprensión por la situación en que me encontraba. Aquel fue un gesto que nunca olvidé, y que lo mostraba en su gran dimensión humana.
Ariel Collazo
Ex legislador
El Cóndor habla - Guzzetti informó a Kissinger
Dos meses y medio después del golpe militar del 24 de marzo de 1976, el vicealmirante César Guzzetti comunicó al todopoderoso ministro de Relaciones Exteriores estadounidense, Henry Kissinger, la iniciación del Plan Cóndor, que describió como la “integración de esfuerzos” de la Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Brasil para combatir “el problema terrorista [que] es común a todo el Cono Sur”. Pese a que en los días anteriores habían aparecido en Buenos Aires los cadáveres de los políticos uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz y del ex presidente de Bolivia Juan José Torres, Kissinger no le formuló preguntas y prefirió hacer chistes sobre fútbol y terrorismo.
Guzzetti era el interventor militar en la Cancillería, que dentro del reparto del poder había correspondido a la Armada. El diálogo también incluyó la voluntad de la dictadura argentina de recuperar las islas Malvinas, para lo que pidió el apoyo estadounidense y lo vinculó con el apoyo que ofrecía para la lucha global contra el comunismo, con referencias a Cuba y Angola. Kissinger fue menos receptivo en este punto. Respecto del método represivo adoptado por la Junta Militar, “si tienen que hacer ciertas cosas, háganlas rápido y vuelvan lo antes posible a la normalidad”, dijo. El tercer tema tratado fue la solicitud de Guzzetti de apoyo para el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, a quien Kissinger se comprometió a ayudar.
En el momento de la reunión había tres ciudadanas estadounidenses secuestradas, quienes eran sometidas a torturas: Elida Messina, de la Comisión Fullbright, Gwenda Loken López y Mercedes Naveiro Bender. Kissinger ni las mencionó. Tampoco dijo nada del asalto a las oficinas del alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, de las que tropas del gobierno argentino robaron el día anterior a la reunión archivos y documentación que luego sirvieron para secuestrar personas. El documento de la Cancillería estadounidense en el que consta el impresionante diálogo fue desclasificado a solicitud del National Security Archives, la organización no gubernamental más importante especializada en el tema, la misma que en 2002 obtuvo la desclasificación de varios miles de documentos a solicitud de las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo y del Centro de Estudios Legales y Sociales.
El encuentro entre Kissinger y Guzzetti tuvo lugar el 10 de junio de 1976 en Santiago de Chile, donde se realizaba la Asamblea General de la OEA. La minuta equivoca la fecha y dice que se realizó el 6 de junio. Pero el encargado del National Security Archive para este proyecto, Carlos Osorio corrigió el error con una consulta a la agenda de Kissinger. Osorio destacó que, según otros documentos desclasificados, en las 72 horas previas a la reunión, los embajadores estadounidenses en la Argentina y Chile comunicaron a la cancillería a cargo de Kissinger los serios indicios sobre participación de fuerzas argentinas de seguridad en el asesinato de los políticos uruguayos y el boliviano (Robert Hill) y que “suponemos que las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia de todos estos países colaboran en cierta medida” y “son capaces de realizar asesinatos encubiertos” (David Popper).
El encargado de tomar notas durante la reunión fue el actual secretario general adjunto de la OEA, el funcionario estadounidense Luigi Einaudi. Junto con Guzzetti asistieron el embajador en la OEA, Julio César Carasales, y el director de Política Exterior de la Cancillería, Ezequiel Federico Pereyra, un asesor civil que daba línea política a los marinos.
Kissinger anunció que visitaría la Argentina durante el campeonato mundial de fútbol y vaticinó que Carter sería el candidato presidencial demócrata. En el mismo clima cordial, Pereyra contó que en 1817 la Argentina había reclamado derechos sobre California y Hawai. “Si le decimos a la prensa que empezamos a negociar con la Argentina sobre California y Hawai, por lo menos sacaríamos la cuestión de Panamá de los titulares”, chanceó Kissinger. Guzzetti sacó el diálogo de la intrascendencia. “Nuestro principal problema en la Argentina es el terrorismo y constituye la prioridad del gobierno que asumió el 24 de marzo. Para solucionarlo, el primer aspecto es garantizar la seguridad interna y el segundo resolver los problemas económicos más urgentes en los próximos 6 a 12 meses.” Para ello “necesita la comprensión y el apoyo de los Estados Unidos”, dijo. Kissinger respondió que deseaba que el nuevo gobierno tuviera éxito y que haría lo que pudiera para ayudarlo. Agregó que entendía que el gobierno necesitaba afirmar su autoridad, en un momento en el que “las actividades políticas, delictivas y terroristas tienden a confundirse, sin una clara separación”.
Guzzetti se quejó de “una campaña internacional orquestada contra nosotros” en la prensa extranjera que afecta la “ayuda económica que necesitamos”. Comprensivo, Kissinger dijo que para la prensa no había peor crimen que haber reemplazado a un gobierno de izquierda. “Entiendo que ustedes no tienen otra opción que restaurar la autoridad gubernamental, pero también es claro que la falta de procedimientos normales será usada en contra de ustedes.”
–Queremos restablecer las libertades republicanas. Por ahora tenemos que derrotar al terrorismo y resolver los problemas económicos. Eso lleva tiempo –dijo Guzzetti.
–En el frente terrorista no podemos ayudarlos mucho –respondió Kissinger.
En cambio, agregó, “podemos hacer algo en el campo económico”. Ya sabía que la semana siguiente Martínez de Hoz haría su primera visita a Washington. “Es un buen hombre”, terció el viceministro de Kissinger, William Rogers. A pedido de Guzzetti, Kissinger prometió que lo recibiría durante 15 minutos, como un gesto simbólico, y que usaría su influencia sobre el sector privado para ayudarlo. “Voy a llamar a David Rockefeller (del banco Chase) y a su hermano el vicepresidente” (Nelson Rockefeller).
Pereyra introdujo la cuestión de los refugiados latinoamericanos en la Argentina. Guzzetti explicó que desde 1973 había ingresado medio millón, muchos procedentes de Chile. Kissinger se sorprendió por el número. Guzzetti dijo que muchos “apoyan en forma clandestina al terrorismo”. Según Guzzetti, unos 10.000 de ellos realizaban actividades ilegales.
Se produjo entonces este diálogo:
Kissinger: Siempre pueden mandarlos de vuelta.
Guzzetti: Por elementales razones humanitarias no podemos devolverlos a Chile. Probamos con terceros países pero ninguno quiere recibirlos. Hay muchos terroristas.
Kissinger: ¿Probaron con la OLP? (La Organización para la Liberación de Palestina). Ellos necesitan más terroristas.
Luego del chiste, agregó: “En serio, no podemos decirles cómo manejar a esa gente”.
–El problema terrorista es general a todo el Cono Sur. Para combatirlo estamos alentando esfuerzos conjuntos de integración con nuestros vecinos –dijo Guzzetti.
–¿Con cuáles? –preguntó Kissinger.
–Con todos: Chile, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Brasil.
–Entiendo que me habla de actividades económicas conjuntas –quiso saber Kissinger.
–Sí. Actividades en los dos frentes, económico y terrorista –precisó Guzzetti.
–Ah. Pensaba que se refería sólo a medidas de seguridad. Es imposible tener éxito si se concentran en el terrorismo e ignoran sus causas.
Guzzetti se quejó por la incomprensión internacional ante la virulencia terrorista y Kissinger contestó que “los gobiernos militares no siempre son los más efectivos para enfrentar esos problemas”. Quienes no entienden la situación “comienzan a oponerse a los militares y la situación se complica”. Por eso los chilenos estaban “cada vez más aislados”. Lo mismo podía ocurrirle a la junta argentina. “Si tienen que hacer ciertas cosas, háganlas rápido y vuelvan lo antes posible a la normalidad”, les aconsejó “hablando como amigo”. Luego de haber obtenido esa luz verde para apurar los métodos clandestinos, Pereyra defendió la coordinación represiva regional. “La subversión interna está conectada con otros países.” Por eso se necesitaba de esa “unidad regional”. Kissinger insistió en que centrarse sólo en el terrorismo empeoraría los problemas para el gobierno y recordó que en Estados Unidos “recibimos fuertes presiones internas para hacer algo por los derechos humanos”. Agregó que deseaba el éxito de la dictadura y que no haría nada para molestarla.
“Eso significa que me molestarán a mí. Pero descubrí que cuando los ataques personales pasan de cierto nivel, uno se vuelve invulnerable.”
El grupo pasó a otro ambiente y entonces Guzzetti pidió el apoyo estadounidense al reclamo argentino por las islas Malvinas. “Para nosotros es difícil involucrarnos”, respondió Kissinger. “Pero sospecho que, aun así, con tiempo puede solucionarse. Las Malvinas ya no son necesarias para el propósito original de los ingleses, de proteger las líneas de navegación.”
Guzzetti insistió, sobre la pretensión británica de conceder la autodeterminación a los kelpers, que provocaría una reanudación del conflicto, dijo. Ya entonces la Armada vinculaba el tema de la soberanía sobre las Malvinas con los servicios que ofrecía a Estados Unidos en la lucha global contra el bloque soviético. Guzzetti planteó la cuestión de Angola y la intervención cubana. Por último, Kissinger y Guzzetti hablaron a solas durante 4 minutos, de los cuales no se tomaron notas.
26/12/08
Ramón Genaro Díaz Bessone: “Usted no puede fusilar 7000 personas”
Los detenidos-desaparecidos durante la dictadura militar fueron sometidos a torturas y ejecutados en forma clandestina, reconoció el general Ramón Genaro Díaz Bessone. Desde los salones del club social “Círculo Militar”, del que fue presidente durante varios períodos, Díaz Bessone sostuvo que en la denominada guerra contrarrevolucionaria los daños colaterales son los desaparecidos y las ejecuciones extralegales. “¿Cómo puede sacar información (a un detenido) si usted no lo aprieta, si usted no tortura?”, preguntó. Díaz Bessone descartó como “propaganda” la cifra de 30.000 detenidos-desaparecidos y dijo que no llegaban a 7000. Pero admitió que fueron asesinados en la clandestinidad, cosa que nunca había hecho antes en público ningún integrante de la cúpula castrense de entonces. “¿Usted cree que hubiéramos podido fusilar 7000? Al fusilar tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco con tres. Se nos viene el mundo encima. Usted no puede fusilar 7000 personas”. En el juicio a las juntas militares de 1985 Jacobo Timerman testimonió que el temor a la condena del Papa fue el argumento que altos jefes militares le dieron luego del golpe de 1976 para explicar la opción por la clandestinidad. Díaz Bessone continúa: “¿Y si los metíamos en la cárcel, qué? Ya pasó acá. Venía un gobierno constitucional y los ponía en libertad. Porque esta es una guerra interna. No es el enemigo que quedó del otro lado de la frontera. Salían otra vez a tomar las armas, otra vez a matar”. Las confesiones de uno de los generales paradigmáticos de la dictadura militar, que quedó en libertad gracias al indulto presidencial, forman parte del telefilm “Escuadrones de la muerte. La Escuela Francesa”, dirigido por la periodista Marie-Monique Robin. El documental se difundirá el 1º de setiembre en el Canal Plus de París y en una docena de países. Robin cedió a este diario los derechos de reproducción sobre el testimonio de Díaz Bessone y de los otros generales argentinos entrevistados, Albano Eduardo Harguindeguy, Benito Bignone y Alcides López Aufranc, que se publicarán en días subsiguientes (ver “Discurso del método”).
“Heridas profundas”
Al comparar la guerra sucia argentina con las guerras coloniales francesas que la inspiraron, Díaz Bessone afirma que entre ambas hubo “una gran diferencia: Argelia llegó a su independencia. Los que combatieron quedaron separados, unos en Argelia y otros en Francia. Con el tiempo es más fácil llegar a un acuerdo, a una amistad, a olvidar lo que pasó. Pero acá fue una guerra interna, con características de una guerra civil. Cuando se termina la guerra tenemos que convivir los antiguos enemigos. Y eso es muy difícil. Porque quedan heridas muy profundas, que seguimos viviendo en la Argentina”. Según Díaz Bessone, “como se trató de una guerra interna la reconciliación es muy difícil de lograr”. Insiste en que mientras “los argelinos hoy constituyen un país separado, acá los revolucionarios eran argentinos y siguen siendo argentinos y nos cruzamos en la calle todos los días”. Eso parece obsesionarlo, aunque no termina de extraer las conclusiones de su propio razonamiento, descriptivas del desempeño de un ejército nacional como tropa de ocupación. Por el contrario, intenta una extravagante justificación: “Si los revolucionarios subversivos guerrilleros hubieran ganado esa guerra hubieran implantado un dictador al estilo de Fidel Castro o de Guevara. Yo no creo que hubiera durado mucho. Una cosa es Cuba, una isla, que tuvo la protección soviética. Otra cosa es la Argentina, con más de 5000 km de frontera. Nuestro país hubiera sido objeto de invasiones para expulsar a ese gobierno que hubiera sido una amenaza para todos los vecinos. Con lo cual hubiéramos tenido, en tren de hipótesis, una terrible matanza en laregión, con guerras locales. Todo eso se evitó al impedir la implantación de ese tipo de gobierno”.
“Interrogatorios duros”
Los asesores franceses que formaron a los militares argentinos predicaban con el ejemplo de la batalla de Argel. Enseñaron la división del territorio en zonas, subzonas y áreas de seguridad, la importancia del servicio de inteligencia y los métodos de interrogatorio de los prisioneros, dijo Díaz Bessone. “Sin un buen sistema de inteligencia es absolutamente imposible desarmar una organización revolucionaria, subversiva, guerrillera, porque ellos no llevan uniforme que los identifique. Al contrario, visten la ropa del paisano, del hombre común, del hombre de la calle. Están en todas partes. Atendiendo un comercio, asistiendo a clases en la universidad o en colegios, enseñando como profesores. Puede ser un abogado, un ingeniero, un médico, un trabajador, un obrero”, sostuvo Díaz Bessone. El servicio de inteligencia “va detectando las células. Toma prisionero a un subversivo. Ese hombre está inserto en una célula de 3 a 5 personas. Es necesario interrogarlo para detectar a otro. Una vez que se reconstruye a la célula, sólo uno de ellos está conectado con la otra célula. De ese modo se puede ir reconstruyendo el tejido, se va armando un cuadro en donde están los nombres de aquellos que pertenecen a una célula, luego la célula con la que están conectados y así sucesivamente hasta llegar a la cabeza, a la cúpula, a la jefatura”, explica Díaz Bessone, quien se declara de acuerdo con la afirmación de que “la única manera de acabar con una red terrorista es la inteligencia y los interrogatorios duros para sacarles información”. A su juicio esa enseñanza de los franceses fue exitosa.
Interrogado acerca de los comandos especiales de paracaidistas franceses que actuaron en Argelia, Díaz Bessone explicó que “acá fue distinto, operó todo el Ejército sin excepciones. Todos los hombres en actividad actuaron en la guerra contra la subversión, desde que se empeñó a las Fuerzas Armadas, en febrero de 1975 hasta que terminó en 1978/9. Con mucha eficacia, en no más de tres años fue aniquilada la subversión”, dijo. Una de las formas de transmisión de las enseñanzas francesas fue la lectura de los libros de Jean Lartéguy, Los Mercenarios, Los Pretorianos y Los Centuriones, en cuyas páginas se describe sin eufemismos la tortura y asesinato de prisioneros. Los asesores franceses “nos recomendaron esos libros. Fue un complemento a esa experiencia, que nos hizo pensar cómo se desarrolló la guerra revolucionaria en Argelia, que después debimos enfrentar nosotros en la Argentina. El método de interrogatorio estaba explícito en los libros de Lartéguy. Les resultó el único posible para obtener información y desarmar el aparato de la guerrilla revolucionaria. Esta es una discusión terrible que va a subsistir a través de todos los tiempos, mientras exista una guerra revolucionaria y se tomen prisioneros”, justifica Díaz Bessone.
“Ninguna crítica”
En defensa de su posición, menciona las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos en Japón y los recientes bombardeos a Irak, en los que murieron civiles no beligerantes. “Los derechos humanos son un progreso enorme en bien de la humanidad. Pero en la guerra se sale a matar. El primer derecho humano es respetar la vida del otro. En consecuencia la guerra debe abolirse. Si atendemos al mensaje cristiano, amaos los unos a los otros, la guerra debe desaparecer. Pero la guerra es una realidad, existe. Y hay que hacerla como dicen Clausewitz y los grandes pensadores franceses. Clausewitz aprendió de Napoleón. El dijo que aquel que no vacile en aplicar toda la fuerza necesaria para conseguir la victoria es el que tiene las mayores probabilidades de éxito”. En una curiosa interpretación del derecho internacional, Díaz Bessone pretende que sus leyes sólo protegen a los prisioneros de uniforme, capturados en una guerra clásica. “Pero no alcanzan a aquellos guerrilleros que no usan uniforme”. El militar argentino argumenta que tampoco “se le respetan las leyes internacionales a los guerrilleros de Chechnia y Al Qaeda”. Estos últimos “fueron llevados a Guantánamo y sacados de los tribunales de Estados Unidos”. Por las dudas, aclara que “no estoy haciendo ninguna crítica”, porque “no se puede hablar de leyes de la guerra contra un enemigo que no respeta ninguna ley. El sería un combatiente privilegiado. A él sí hay que aplicarle las leyes, todas las convenciones internacionales, pero él no respeta ninguna. En esa desigualdad siempre ganaría el guerrillero”.
Lejos de negar la tortura, Díaz Bessone la justifica. Dice que “en países que sufren en forma muy aguda la agresión terrorista, hasta la Corte Suprema de Justicia autorizó el uso de la tortura para obtener información como única manera de poder desarmar esa organización de atentados terroristas. Esto no sólo ocurre en Israel. Ha ocurrido en Argelia. Los alemanes, los rusos, todo el mundo lo aplicó. El gran fastidio que yo tengo es que los países grandes no investigan qué pasó por ejemplo en la guerra civil española. Se cometieron atrocidades. En la Segunda Guerra Mundial también. No hay ningún juez Garzón que pida la extradición o juzgarlos en su país a los responsables de violaciones a los derechos humanos. Pero a los pequeños países como el mío sí. Pongámonos de acuerdo. Si nos aplican los derechos humanos a nosotros en una forma absolutamente abusiva, aplicando incluso leyes con retroactividad, aplíquenlo en todo el mundo, en sus propios países. ¿Por qué esa acción persistente contra nuestros países, sobre todo contra la Argentina?”.
“Hubo que interrogar”
Díaz Bessone dijo que en la Argentina se había perdido la distinción entre beligerantes y población civil. “Hemos conocido amigos nuestros, cuyos hijos eran para los padres insospechados, estudiantes, buenos chicos. Ellos no sabían que ese hijo que iba a la universidad estaba en la guerrilla y escondía armas en su propia casa. Al estar metido dentro de la población, a veces se toma a alguien y se piensa que todos los que están en esa casa están complicados en la guerrilla y se cometen errores. Son los errores característicos de esta guerra”, dijo. “La gente que critica no lo va a entender nunca. Pero el error es humano cuando hay guerrilleros infiltrados en la población, hijos, amigos. Una amiga de la hija del jefe de la Policía Federal, le puso una bomba en la cama que voló el jefe de policía y quedó destruida esa familia. Y era una amiga. Se salió a perseguir, se encontraron los padres. Los padres de esa chica, ¿sabían, conocían? Mientras no se averiguó hubo que interrogar. No en vano se la llama guerra sucia”.
“La condición humana”
Díaz Bessone se declaró “muy respetuoso de la condición humana”. Pero el ejemplo no se refería a la guerra sucia militar contra la sociedad argentina sino a su relación con los empleados y empleadas del Círculo Militar, donde sigue atendiendo como dueño de casa. “Cuando era presidente le daba la mano a todo el mundo. No acostumbraba a besar, porque no quería que se pudiera interpretar mal. Ahora que no soy más presidente les doy un beso. Pero en aquel tiempo no. Ya tengo 77 años y no quiero que me digan viejo verde”. También se definió como “un ferviente defensor de la libertad” y dijo que durante la Segunda Guerra Mundial simpatizó con los aliados, contra el nazismo. “Estoy con la libertad, por eso combatimos a los revolucionarios. Al derrotar a la subversión impedimos que se instalara un régimen totalitario. Por eso aparentemente hay mucha libertadde expresión, pero hay un grupo de gente, militar, que tenemos que tener mucho cuidado para hablar de las cosas que estamos hablando. Porque no falta quien busca la manera de hacer un juicio por apología del delito. Tenemos la palabra restringida. Del tema de la tortura no se puede hablar mucho por eso. Es terrible”. Desconfiado, Díaz Bessone colocó un grabador sobre el escritorio y al comenzar la entrevista lo echó a andar. Su confesión sobre las torturas y ejecuciones se produjo en un momento en que creía que la cámara estaba apagada. Su actual esposa, Leticia, lo interrumpió dos veces durante el reportaje, para llamarle la atención sobre detalles que él había pasado por alto al hablar de los desaparecidos. En una de ellas se produjo este diálogo:
Leticia: Los subversivos tenían la pastilla de cianuro, para matarse y matar a otros.
Díaz Bessone: Pero esos son muertos.
Leticia: Pero los cuentan como desaparecidos.
Díaz Bessone: Mucho no quiero hablar de eso.
Página 12
31/08/03
Horacio Verbitsky



