29/8/08
Elías Regules
Nació en Sarandí del Yí y murió en Montevideo.
Fue médico de profesión y ocupó los cargos de Decano de la Facultad de Medicina y rector de la Universidad.
Fue también miembro del Consejo de Estado (1898) y representante nacional.
Inscripto dentro de la corriente nativista, fue fundador de la Sociedad Criolla, primera institución tradicionalista del país.
Publicó versos criollos (1900) Renglones sobre postales (1908) y veinte centésimos de versos (1911).
Fue autor también de los cuentos de "Pasto de cuchilla" (1904) y de la comedia criolla "Los gauchitos"(1927).
DESPEDIDA
Yo también puedo tener
de afectos el alma llena,
que donde vive una pena
puede brotar un placer.
Pero en todo hay, a mi ver,
dulzura con esplendor;
el tigre tiene su amor,
su cariño la paloma,
la rosa brinda su aroma,
y hasta el cardo tiene flor.
Tu voz, al decir cantando
lo que tu pecho cultiva,
es una voz que cautiva
y deja el alma penando.
Pero yo, que voy sembrando
el dolor que recogí
no quiero pagarte a tí
con lo que puedo ofrecerte,
no quiero enlutar tu suerte
con las penas que hay en mí.
Tú eres el cariño tierno,
yo, la queja lastimera;
tú, la alegre primavera,
yo represento el invierno.
Tú eres el delirio eterno
de las dichas encontradas;
yo, las congojas lloradas
con lágrimas inocentes,
y dos cosas diferentes
deben estar separadas.
Tú eres el lucero hermoso
que en la mañanita asoma,
enamorando la loma
con su rayo cariñoso.
Eres el ángel dichoso
que me viene a seducir;
pero le debo decir
a tu canto enamorado:
Ya he sufrido demasiado,
quiero tranquilo morir.
21/8/08
Serafín J. García
A los 5 años se trasladó con su familia a Vergara, pequeño pueblo de unos tres mil habitantes, donde cursó el ciclo de Enseñanza Primaria. No tuvo otros estudios, habiendo realizado su formación cultural en forma enteramente autodidáctica. Fue empleado de farmacia, aprendiz de tipógrafo, ayudante de rematador público, y poco después de cumplir los veinte años de radicó en la ciudad de Treinta y Tres, donde ingresó a la Policía operando como telefonista y encargado del Archivo de la Jefatura olimareña. Modesto guardia civil, desconocido poeta y literato, en 1935 comienza a dedicarse a una larga existencia al servicio de la poesía y de la literatura gauchesca del Uruguay.
En el año 1936, a poco de ser publicada su primer obra "Tacuruses", Serafín José García recibiría por su obra el "Premio Ministerio de Instrucción Pública". Por Decreto del 18 de febrero de 1936, el Presidente Terra autorizó al Ministerio del Interior para que adquiriera 300 ejemplares de la obra "Tacuruses", a efectos de ser distribuidos en las distintas Jefaturas de Policía del país, "con encargo de hacerla conocer al personal de sus dependencias".
También, como justo premio a su esfuerzo, García fue designado por el Artículo 3ro. de la misma Resolución, para ocupar un cargo vacante de Subcomisario en la 8va. Sección (Santa Clara de Olimar) del departamento de Treinta y Tres, aunque continuaría prestando servicios en la propia Jefatura departamental. En 1940, Serafín J. García solicita el retiro y se traslada definitivamente a residir en Montevideo.
Es autor de los siguientes libros:
"Tacuruses" (1936)
"En carne viva" (1937)
"Tierra Amarga" (1938)
"Burbujas" (1940)
"Barro y Sol" (1941)
"Asfalto" (1944)
"Raíz y Ala" (1949)
"Romance de Dionisio Díaz" (1949)
"Las Aventuras de Juan el Zorro" (1950)
"Agua Mansa" (1952)
"Flechillas" (1957).
Obtuvo cinco veces premios de literatura en los concursos anuales del Ministerio de Instrucción Pública, y tres en otros concursos de carácter diverso.
Muchos de sus poemas y cuentos han sido traducidos al inglés, al francés, al portugués y al italiano. Dio numerosas conferencias sobre literatura nativa en Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay.
Su obra más exitosa y popular ha sido "Tacuruses", libro que lo mismo se encuentra en la biblioteca del hombre refinado y culto que en la maleta del tropero o en el humilde baúl del peón de estancia o del agricultor.
EJEMPLO
Venga p'acá, m'hija, no me tenga miedo:
venga, que su tata no va'castigarla
ni va'echarle'n cara tampoco lo qu'hiso,
porque sabe cierto que no jue por mala.
Ya basta de yantos, miremé de frente,
no tenga vergüenza de amostrar la cara,
que no es delito darse por cariño
y sentirse madre no es nunca una falta.
Venga y déame un beso. Su tata compriende
que usté ha cáido, m'hija, lo mesmo que tantas
que siendo inocentes, humildes y güenas,
s'entriegan enteras, en cuerpo y en alma.
Mozo él, usté moza, los dos juertes, sanos,
yenitos de vida ricién aclarada,
no vido él querencia mejor que sus brasos
ni usté sol más lindo qu'el de sus miradas.
Campiando ese cielo que tuitos campiamos
yevando'e baquianas a las esperansas,
creyeron hayarlo juntando sus bocas
y prendieron besos pa que s'estreyara.
Vino la dentrada de la primavera;
lucieron los cardos sus flores moradas;
bordonió el sumbido de los mangangases
y hubo contrapuntos de roncas chicharras.
Nació en los yuyales un aroma nueva
qu'el viento, travieso, mojó en las cañadas;
rosaos macachines garugó l'aurora
y en los espiniyos colgó el sol sus brasas.
Se oyó en las cuchiyas relinchar los potros
qu'iban retosando tras de la yeguada;
y olfatiando el aire, y escarbando el suelo,
con ansia salvaje baló la torada.
Se vido a los pájaros andar en parejas,
juntitos los picos, abiertas las alas,
amostrando a tuitos su amor baruyento,
madurao a cielo, sol desnudo y alba...
Y ustedes sintieron juego en las alterias;
cada beso, entonce', jué com'una brasa;
les hirvió por dentro la juersa'el istinto
y asina cumplieron la ley más sagrada.
¡No yore, canejo! ¡Si Tata Dios hiso
al macho y a la hembra pa que se ajuntaran,
y el cristiano, mesmo que cualquiera bicho,
debe hacer las cosas que Tata Dios manda!
No l'importe, m'hija, qu'el pago mermure
y ensucén su nombre los que la cren mala.
¡Más piores son esas que matan sus crías
pa poder asina seguir siendo honradas!
Cuando nasca su hijo, ¡que lo sepan tuitos!:
¡mamará en sus pechos, dormirá en su falda;
será su cachorro nomás, ande quiera,
pues ser madre, m'hija, no es nunca una falta!
20/8/08
Daniel Viglietti
Durante esta década desarrolla una intensa actividad cómo cantor, docente y locutor en radio, en el marco de una creciente movilización popular en Uruguay. Participa en el semanario Marcha y crea y dirige el Núcleo de Educación Musical (Nemus). Su primera obra discográfica es “Impresiones para canto y guitarra y canciones folclóricas” en 1963, a la que le seguirán cinco producciones más hasta 1973.
Su obra adquiere un carácter radical de fuerte contenido social y de izquierda con letras asociadas a las luchas populares en Uruguay y en Latinoamérica. En el marco de represión de los movimientos de izquierda que precedió al golpe de estado cívico-militar de 1973, Viglietti es preso en 1972. La campaña por su liberación desde el exterior fue encabezada por nombres como Jean Paul Sartre, François Mitterrand, Julio Cortázar y Oscar Niemeyer. En 1973 comienza su exilio en Argentina, que después continuará en Francia donde vivió por 11 años. Durante el exilio recorre en giras musicales Europa, Latinoamérica, África y Australia, llevando su canto y denunciando a la dictadura uruguaya.
Su exilio termina con su regreso a Montevideo el 1 de septiembre de 1984, donde es recibido por miles en un recital que recuerda como "el más emocionante en 40 años de carrera". Desde entonces edita y reedita numerosos trabajos entre los que se destaca, en particular, el titulado A dos voces con Mario Benedetti en 1985, reflejo discográfico de números recitales realizados junto al gran poeta uruguayo durante el exilio compartido por ambos.
Su obra
Su obra musical se caracteriza por una particular mezcla entre elementos de música clásica y del folclore uruguayo y latinoamericano. Desde "Hombres de nuestra tierra", su segundo disco a dos voces con Juan Capagorry, inicia un trabajo compartido con escritores, musicalizando luego poemas de Líber Falco, César Vallejo, Circe Maia, los españoles Rafael Alberti y Federico García Lorca, el cubano Nicolás Guillén entre otros.
Discografía
. "Impresiones para canto y guitarra y canciones folklóricas" (Antar Telefunken,1963)
. "Hombres de nuestra tierra", con el narrador Juan Capagorry (Antar, 1964)
. "Canciones para el hombre nuevo" (Orfeo, 1968)
. "Canto libre" (Orfeo, 1969)
. "Canciones chuecas" (Orfeo, 1971)
. "Trópicos" (Orfeo, 1973)
. "En vivo" (Le Chant du Monde, 1978)
. "Trabajo de hormiga" (Music Hall, 1984)
. "Por ellos canto" (Orfeo, 1984)
. "A dos voces" junto a Mario Benedetti (Orfeo, 1985)
. "Esdrújulo" (Orfeo, 1993)
. "Devenir" (Ayuí, 2004)
19/8/08
Alfredo Zitarrosa
Alfredo Zitarrosa Iribarne nació en Montevideo el 10 de marzo de 1936, hijo natural de Blanca Iribarne, quien lo dio a criar al matrimonio compuesto por Carlos Durán y Doraisella Carbajal, pasando a ser Alfredo "Pocho" Durán, viviendo con ellos en diversos barrios de esa ciudad, trasladándose luego, entre 1944 y fines de 1947, al pueblo de Santiago Vázquez, con frecuentes visitas a la campaña cerca de Trinidad, capital del Departamento de Flores, de donde era oriunda su madre adoptiva. Se ha señalado que esta experiencia infantil lo marcó para siempre, notándose en su repertorio la inclusión mayoritaria de ritmos y canciones de origen campesino, fundamentalmente milongas.
Regresó, con su familia adoptiva, por breve tiempo a Montevideo, para ir a vivir al comienzo de su adolescencia con su madre biológica y el esposo de ésta, quien a la postre le diera su apellido, el argentino Alfredo Nicolás Zitarrosa y su hermana recién nacida al paraje denominado actualmente Rincón de la Bolsa, en el km. 29,500 de la vieja ruta a Colonia, departamento de San José. Afincado allí, cursó el Liceo en Montevideo, adonde se trasladó en su juventud, viviendo primero con el matrimonio Durán y luego en la pensión de la señora Ema, sita en la calle, para ocupar después la famosa buhardilla de la casa de la calle Yaguarón 1021, que funcionaba también como pensión, y era propiedad de su madre, Blanca Iribarne. Trabajó, entre otros, como vendedor de muebles, de suscripciones a una sociedad médica, de oficinista y en una imprenta, para iniciarse en 1954 en labores de locución radial, incursionando como presentador y animador, actor de teatro, libretista e informativista. Al mismo tiempo desarrolló su vocación artística como escritor, produciendo cuentos y poemas. La culminación de estos esfuerzos llegó en 1959, al recibir el Premio Municipal de Poesía Inédita en Montevideo, por su libro Explicaciones. Posteriormente se inició en el periodismo, colaborando en diversas publicaciones, entre ellas el semanario "Marcha". Escribió sobre cibernética, enfermedades infantiles, física nuclear y una gran variedad de temas científicos y técnicos, y realizó importantes entrevistas.
Encontrándose en Perú, exactamente el 10 de febrero de 1964, enfrentado a serias dificultades económicas, fue llevado casi contra su voluntad a actuar en televisión, en lo que sería su debut profesional como cantor. Zitarrosa relata así su experiencia: "No tenía ni un peso, pero sí muchos amigos. Uno de ellos, César Durand, regenteaba una agencia de publicidad y por sorpresa me incluyó en un programa de TV, y me obligó a cantar. Canté dos temas y cobré 50 dólares. Fue una sorpresa para mí que me permitió reunir algunos pesos…"
A partir de ese instante realizó varios programas de Radio Altiplano de La Paz, en Bolivia, debutando posteriormente en Montevideo, allá por 1965, en el Auditorio del SODRE (Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica). Su participación en este espacio le sirvió de peldaño para ser invitado al Festival Folclórico de Cosquín, en Argentina.
Ya en la cúspide, tuvo a su cargo el programa de televisión "Generación 55", donde difundió la labor de jóvenes artistas uruguayos. De ahí en adelante se inició la cosecha de premios. Premio Artigas de la Asociación Folclórica de Uruguay en 1965. Medalla de Oro por sus ventas de discos los años 1965, 1966, 1967 y 1968. Medalla de Plata en el Segundo Festival Latinoamericano de Folclore en 1966, en Salta. Plaqueta y Disco de Oro en el Festival Internacional de Montevideo, en 1969. Mención de Honor en 1972, en Lima. Condecoración Francisco de Miranda, otorgada por el Presidente de Venezuela, en 1978 y así sucesivamente.
Sus temas han sido interpretados por numerosos artistas: Daniel Viglietti, Santiago Chalar, Jorge Nasser, Numa Moraes, Laura Canoura, Jorge Drexler, Manuel Capella, Arlett Fernández, Pablo Estramín, Larbanois - Carrero, Washington y Cristina, Pareceres, Jaime Roos, Pepe Guerra, Jorge Do Prado, La Vela Puerca, y muchos otros, en Uruguay; Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Nacha Roldán, Los Trovadores, Los Andariegos, Alfredo Ábalos, Los Fronterizos, César Isella, Cholo Aguirre, Eleodoro Villada Bustamante, Guadalupe Farías Gómez, El Chino Martínez, León Gieco, Leonardo Favio, Juanjo Domínguez, Víctor Velásquez, Raly Barrionuevo, Los Chalchaleros, Opus 4, Huerque Mapu, Quinteto Tiempo, "Chango" Nieto, Rosendo y Ofelia, Andrés Calamaro, Soledad Pastorutti, Suma Paz, Chany Suárez, Dúo Salteño, Alejandro del Prado, Cuarteto Zupay, Julio Lacarra, Tito Ramos, Oscar del Cerro, Teresa Parodi, Daniel Melingo, y otros, en Argentina; María Dolores Pradera, Los Sabandeños, Nati Mistral y Maya, en España; María Teresa Chacín y Soledad Bravo, en Venezuela; Chabuca Granda y Tania Libertad, en Perú; Sanampay, Carlos "Caíto" Díaz, Adriana Landeros, Oscar Chávez, y Grupo O'nta, en México; Tito Fernández El Temucano, Los Miserables y Gabriel Salinas, en Chile; Andy Montanez, Susana Baca, Ima Galguén, Adrián Goizueta, Cristiano Quevedo, en otras naciones.
Le han dedicado canciones, entre otros, creadores de la talla de Víctor Heredia, Teresa Parodi, Manuel Capella, Jorge Nasser, Nahuel Porcel, Numa Moraes, Caíto, Rubén Olivera, Roberto Darvin, César Isella.
Zitarrosa consigue lo imposible: gustar a todo el mundo y en especial al público uruguayo que ve en él al cantor largamente esperado, el que canta con las voces de todos.
Es difícil determinar qué es lo más importante en la personalidad de Alfredo Zitarrosa: su condición de autor y compositor privilegiado o la fuerza de sus interpretaciones, la lucidez, la prodigalidad de sus imágenes poéticas, su raíz inmensamente popular y cálidamente universal expresadas en sus canciones, las que han hecho de él una figura señera de la Canción Popular Contemporánea Latinoamericana.
No es instrumentista, aunque a veces se acompaña con la guitarra, en cambio sí compone a favor de la guitarra que, según él, es la autora de sus canciones. Esto merece una consideración aparte, pues el acompañamiento elegido por Zitarrosa para sus canciones se basa en tres guitarras y un guitarrón, lo que le da a sus interpretaciones un original sonido, totalmente distinto al de otras regiones de América, lo que ha llevado a los especialistas a denominar a ese sonido inconfundible y único como "el sonido Zitarrosa".
Sus presentaciones en público siguen la vieja línea en cuanto al acompañamiento guitarrístico (los clásicos cuatro encordados de fondo, tres guitarras criollas y guitarrón) como en su vestimenta: terno oscuro con chaleco, camisa blanca y corbata, zapatos negros e impecablemente peinado con partitura al lado.
Migrante
El 9 de febrero de 1976, Alfredo Zitarrosa abandona su tierra natal, trasladándose a Argentina. A los pocos meses (dictadura en Argentina) salió de ese país rumbo a España donde siguió componiendo y actuando esporádicamente, mientras su familia regresaba a Montevideo. No resistió, sin embargo, estar lejos de su continente, de sus hombres y costumbres. Viajó a México por primera vez en 1977, trasladándose finalmente desde Madrid en abril de 1979, a la vez que se reencontró allí con su esposa y sus dos hijas, habitando en Prados de Coyoacán, al sur de Ciudad de México, hasta 1983, momento en el que regresó a Argentina. La noche del 1º de julio de 1983 se reencontró con el público porteño en el Estadio de Obras Sanitarias. Al comenzar su actuación pidió permiso para seguir cantando a nombre de su pueblo. Los asistentes lo acogieron con una ovación que, dice, nunca podrá olvidar.
El 31 de marzo de 1984 regresa a su país natal, Uruguay, donde pocos días después se presenta en el Estadio Luis Franzini, en un espectáculo conjunto, y más tarde, el 12 de mayo, es recibido por una multitud en el Estadio Centenario, en un memorable recital.
Continuó escribiendo y componiendo hasta su muerte, ocurrida el 17 de enero de 1989 en Montevideo.
El poeta Washington Benavides, uno de los pilares del Canto Popular Uruguayo, dijo en cierta ocasión: "Siempre que pienso en Zitarrosa me vuelve a la memoria una imagen que el gran cantor me provocó, en un lejano recital, fervoroso de público, allá por Tacuarembó; dije entonces que toda canción cobraba, como tocada por una magia terrena, un algo, un no sé qué dorado y cordial, en el envión sombrío y generoso de su voz"..
Semblanza
Alfredo Zitarrosa fue una persona distinta, como en alguna ocasión expresó el músico cordobés, Eleodoro Villada Bustamante. A la manera de un Sol alrededor del cual giran los planetas, su extraordinario magnetismo y el encanto que irradiaba su personalidad generaron universos particulares en cada uno de los ámbitos donde se desenvolvió. Era, donde estuviera, el centro de todo lo que sucedía a su alrededor.
Nacido en la ciudad de Montevideo, hijo natural de Jesusa Blanca Nieve Iribarne, bailarina, actriz y cantante, y de un padre a quien él mismo define, en una de sus canciones, como un gameto en la grieta cerrada del tiempo, fue primero Alfredo Iribarne. Luego, al ser adoptado por el matrimonio compuesto por el –entre otros oficios- milico (militar), Carlos Durán, a quien dedica su famosa Chamarrita, y Doraisella Carbajal –mamá Sella- natural de Trinidad, departamento de Flores, en el Uruguay profundo, pasa a ser Alfredo “Pocho” Durán, para finalmente, y a la edad de 16 años y 9 meses, recibir el apellido de quien, desde varios años antes, era el esposo de su madre y padre de su única hermana, María Cristina, el publicista y comerciante argentino Alfredo Nicolás Zitarrosa, a quien, sobre el final de sus días y en un gesto inefable, termina pidiéndole disculpas en una comunicación telefónica, por los inconvenientes que le pudiera haber ocasionado el “uso” de su apellido.
Encuentra inspiración y sustento para su obra, tapizada en toda su extensión por sus vivencias personales y con permanentes referencias autobiográficas, en la frecuentación temprana del campo, con sus tiempos y sus usos y costumbres, de la mano de su tío materno, José Carbajal, allá en Flores; al punto de afirmar, en más de una ocasión, que era la música campesina la única que le interesaba. Es allí, en el campo, donde tiene su primer contacto con la que sería la compañera inseparable de su inspiración musical, a la que dedicó su creación más lograda e intensa, si alguna hubiera que se destaque del resto en una obra, como muy pocas, absolutamente homogénea y sencillamente genial: la guitarra, a la que supo transmitirle en sus arreglos, a través de las habilidades de sus compañeros guitarristas –como gustaba llamarlos- ese sonido particular e inconfundible, nacido de su genio y de su innato sentido de la métrica, el ritmo y la melodía: El “sonido Zitarrosa”. Autocrítico implacable y detallista hasta la obsesión, largas horas de ensayo precedían, no obstante, a la presentación ante el público de sus canciones.
Profundamente humano –y humanista- fue un hombre bueno y tierno, ingenuo y solidario, generoso y sensible, contradictorio en sus facetas oscuras. Tras una apariencia circunspecta y severa, fue un tozudo optimista, que le cantó al amor bajo todas sus formas: El amor de pareja, el amor a los desposeídos, a sus semejantes; el amor a la vida, en suma, a la que celebró y en la que siempre tuvo la certeza de que hacía falta, como ser humano que era. Fue capaz de cantar su amor por un pájaro o por una mariposa, y hasta por una planta, y supo, como expresara Juan Carlos Onetti, llegar al público y hacerlo sentir.
Casado con la maestra Nancy Marino Flo, fue padre de dos hijas: Carla Moriana y María Serena, a las que amó profundamente, y a las que dejó tempranamente sin su protección paternal. Su vida estuvo marcada por un profundo apego a su tierra, su paisito – como solía llamarlo, al igual que muchos orientales- y sufrió como nadie el exilio, en Argentina, España y México, al que fue condenado como tantos otros, por sostener una posición en defensa de la autodeterminación, la libertad y la unión de los pueblos, y expresarlo en su arte y en cada actitud vital durante toda su existencia, trascendiendo su accionar como “extraordinario hacedor de canciones”, como lo definiera Joan Manuel Serrat, y cobrando protagonismo en la historia política de su país. Fue defensor acérrimo de sus convicciones, que partían de la base de que toda persona, por el sólo hecho de nacer, tiene derecho a una existencia digna. Asumió un compromiso ineludible con su tiempo, su clase y su pertenencia social, a través de sus ideas, llevadas a la acción política como militante activo y sostenido en el tiempo, con una congruencia –palabra ésta usada por el querido Caíto Díaz- entre la proclama y los hechos, que sólo encuentra parangón en muy pocas figuras de raigambre popular, al punto de haber sido de los artistas perseguidos por la dictadura, el último en irse y el primero en regresar al Uruguay.
Era un intelectual, fue locutor, quería ser escritor, poeta, y terminó siendo “El Cantor”, por el mandato de su voz, extraordinaria, conmovedora e irrepetible; esa “voz de otro” como alguna vez la llamó Manuel J. Castilla, que no se correspondía con su cuerpo menudo, y que lograba –citando textualmente a Washington Benavides- que “toda canción cobrara, como tocada por una magia terrena, un algo, un no sé qué dorado y cordial, en el envión sombrío y generoso de su voz. Una fascinación que opera sobre nuestro corazón inevitablemente”. Cantó como todos quisiéramos cantar, y fue el creador de un estilo – y aquí recurrimos a Enrique Estrázulas- : “Cantar a la uruguaya”, de una manera definida e inconfundible, lo que lo transformó en el símbolo, no sólo de su país, sino de toda una región, la América Morena, como solía llamarla, y, como consecuencia de ello, ser una figura de trascendencia universal.
Recibido con una imponente manifestación popular a su regreso, en 1984; desaparecido prematuramente en enero de 1989, a los 52 años; transformado en referente insustituible para sus contemporáneos y las generaciones venideras de músicos y artistas populares; respetado por todas las corrientes de opinión; venerado por quienes lo acompañaron en su labor artística y por los que siguen su legado; constituido, sin lugar a dudas, en el más alto exponente de su patrimonio musical y cultural que los uruguayos pueden presentar a la consideración mundial; su canto, su ejemplo de vida, su actitud militante irrenunciable, perduran en el tiempo y proyectan una luz cada vez más intensa y abarcadora.
Discografía
En Uruguay
1965 El canto de Zitarrosa (EP), Tonal, CP 5017
1966 Canta Zitarrosa, Tonal, CP 040
1966 Simple, Rodnos 10.556 (obra conjunta)
1967 Del Amor herido (Canta Zitarrosa/2), Tonal, CP 061
1967 Del Amor herido, Orfeo, ULP 2790
1968 Simple, Orfeo 90003
1968 Yo sé quién soy (Zitarrosa/3), Orfeo, ULP 90504
1968 Che vive (EP), Ediciones Frente (obra conjunta)
1969 Zitarrosa 4, Orfeo, ULP 90519
1969 Canta Zitarrosa, Orfeo, ULP 90528
1969 Del amor herido, Orfeo, ULP 90530
1970 Milonga Madre, Orfeo, ULP 90539
1970 Simple, Orfeo 90022
1971 Coplas del canto (Zitarrosa/6), Orfeo, ULP 90549
1971 Inédito, MPU (FA)
1972 Cantata del pueblo, (obra conjunta)
1972 Zitarrosa en el Perú, Cantares del Mundo
1972 A los compañeros, Cantares del Mundo
1973 Adagio en mi país (Zitarrosa/7), Cantares del Mundo, CM 0024
1974 Lo mejor de Zitarrosa, Orfeo, ULP 90583
1974 Antología, Cantares del mundo, CM 0025
1974 Zitarrosa 74, Clave, 42-703
1975 Desde Tacuarembó, Clave, 42-704
1976 Recordándote, Clave, 42-706
1984 Lo mejor de Zitarrosa, Sondor, 44-348
1984 Desde Tacuarembó, Sondor, 44-359
1984 Alfredo Zitarrosa, Microfón/Edisa, 60060
1984 La canción quiere, Sondor, 44-365
1984 De Regreso, La Batuta, LBD 017
1984 ADEMPU canta, vol. 1, (obra conjunta)
1984 ADEMPU canta, vol. 2, (obra conjunta)
1984 Juntos, (obra conjunta)
1984 Melodía Larga, La Batuta LBD 020
1985 Guitarra Negra, Orfeo, SULP 90774
1986 En vivo, Orfeo, SULP 90817
1986 Canto en clave de FA, (obra conjunta)
1987 Melodía Larga II, Orfeo, SULP 90853
1987 El canto popular con el PIT-CNT, PIT-CNT 001 (obra conjunta)
1988 Antología, Orfeo ULP 90902-1
En otros países
1967 Argentina, Zitarrosa, Odeón
1968 Argentina, La canción del cantor, Odeón
1969 Argentina, Amanecer, Odeón
1970 Argentina, Simple, Odeón DTOA 7388
1970 Argentina, Milonga madre, Odeón
1971 Argentina, Simple, Odeón DTOA 7414
1971 Argentina, Coplas del canto, Odeón
1972 Perú, Festival Internacional de la Canción del Agua Dulce, (obra conjunta)
1972 Argentina, Simple, Microfón 3.788
1972 Argentina, Alfredo Zitarrosa, Microfón
1973 Chile, Primer Festival Internacional de la Canción Popular, DICAP (obra conjunta)
1973 Argentina, Zitarrosa en la Argentina, Microfón
1974 Argentina, Simple, Microfón 4.027
1974 Argentina, Zitarrosa 74 (EP), Microfón
1974 Argentina, Zitarrosa 74 (LP), Microfón
1975 Argentina, Los gauchos judíos, Microfón (obra conjunta)
1977 España, Guitarra negra, Movieplay
1977 México, El canto de un pueblo, SEP Radio Educación (obra conjunta)
1978 México, Guitarra negra, NCL
1979 España, Candombe del olvido, Movieplay
1979 México, Milonga de ojos dorados, NCL
1979 México, Adiós Madrid, Fotón
1979 Chile, Candombe del olvido, Alerce
1980 México, Textos políticos - 1960-1980 - 20 años de compromiso, Fotón
1980 México, Volveremos, Fotón
1982 México, Si te vas, Fotón
1982 México, El violín de Becho, Fotón
1983 México, Canción para el pequeño día, NCL (obra conjunta)
1983 Argentina, Zitarrosa en Argentina, EMI
1983 Argentina, Temas inéditos, Microfón
1984 Argentina, Melodía larga, EMI
1985 Argentina, Guitarra negra, EMI
1987 Argentina, Melodía larga II, RCA / Ariola
1988 Argentina, Sur, EMI (obra conjunta)
Ediciones póstumas
1989 Uruguay, Sobre pájaros y almas (junto a Héctor Numa Moraes), Orfeo 91031-1
1990 Argentina, Alfredo Zitarrosa X 14, EMI
1992 Chile, Zitarrosa: Guitarra negra / "Adagio a mi país", Alerce
1997 Argentina, Alfredo Zitarrosa - 14 temas inéditos, Fonomusic
1999 Uruguay, Alfredo Zitarrosa
Ediciones del Archivo Zitarrosa
1995 Zitarrosa siempre. Los inéditos, Mandinga-Orfeo CD 108-2
1998 Los archivos inéditos (Serie de 12 CD) Mandinga-Posdata códigos
2000 Alfredo Zitarrosa en vivo en Santiago, Mandinga-Warner-
2004 Textos políticos, Mandinga-Ayuí
18/8/08
Abel Soria
Hijo de una familia de chacareros, ayudó a sus padres en las labores del campo desde la infancia, alternando dicha actividad con las primeras incursiones por el mundo de las letras y de la música.
Recibió clases de solfeo y guitarra con el profesor Humberto Calvetti y se desempeñó también como acordeonista amenizando reuniones en la zona.
Por los años 50 publicó su poemario inicial (“Primeros vuelos”), en colaboración con Gerardo Molina.
En 1956 se radica en San José de Mayo donde recibe educación secundaria así como lecciones de guitarra con el Profesor Alberto Ulián. En ese año ingresa como elemento estable en la Broadcasting local y en la Cruzada Gaucha de Payadores, realizando paralelamente diversos trabajos (mozo de bar, peón, albañil, locutor, operador, informativista ra-dial, etc.)
Trabajó como enfermero durante 25 años.
En 1959 contrajo enlace con Maruja Acosta y de ese matrimonio nacieron dos hijos: Jorge y Anabela.
Continuó publicando libros; entre otros: “Reflejos del alma”, “Ponchos y guitarras”, “Cimarrón sin Güelta”,“Charquito estrellado”, “A dos posturas”, “Tusando la Quincha”, “Polenta y tumba”, “Proseando con mamá”, “Dos poetas Orientales”, “Entre aparceros”, “Dos para la sonrisa”, “Maoanenado”, “Pelusitas”, “Cursillo de versificación”, etc., totalizando a la fecha unos 26 títulos y otros tantos de grabaciones L.D.
Como charlista ha disertado sobre los siguientes temas: “Pelegrino Torres y viajeros”, “Breve paseo por el mundo de la anécdota”, “La querencia de los poetas”, “La poesía de Rina Vanbelthoven”, “Los célebres desconocidos”, “Nostalgias chacareras” y otros, así como el Cursillo de Versificación, convertido en libro ya mencionado.
Ha sido también orientador del Taller de Letras en Casa de la Cultura.
Recorre permanentemente escenarios dentro y fuera del país como intérprete de sus propias composiciones en las que predomina la veta humorística y en cuyo cultivo se considera discípulo de Evaristo Barrios, así como en dibujoy pintura -disciplinas que también practica- no vacila en profesar su admiración por Florencio Molina Campos.
Luego de su matrimonio de treinta años y de una viudez de casi cinco años, está actualmente con Irma Reyes Aguiar.
En sus proyectos figura el continuar difundiendo la poesía costumbrista y realizar muestras de sus cuadros, algunos de los cuales han sido ya exhibidos.
Galardones:
. “Charrúa de oro”, del Festival de Durazno
. “Palenque de oro”, del Festival de Tala
. “Pluma de Oro”, del Festival “Por lo nuestro” - Minas, etc.
se empezó a poner vichoco,
pa que descansara un poco
me compré una bicicleta,
aunque bellaca y repleta
de mañas y de cosquillas,
yo, que he domao cien tropillas
en un mes, la hice de andar
y me largué a disputar
la penca de las Mil Millas.
Me julepió de endeveras
largar de Montevideo,
con mi chiva de paseo
entre chivas parejeras
puras marcas extranjeras
de diferentes naciones;
Yo de bombachas marrones
parecía mas ridículo
al dir montando un vehículo
fabricao en Canelones.
Mencionando a cada hombre
mezclaba el altoparlante
la firma de un comerciante
y productos de renombre.
Cuando se anunció mi nombre
ya no me sentí tan solo;
jui presentao por Manolo
y Ezequiel Echeverría
con su tambo, lechería
y venta de cuartirolo.
Pregunté el itinerario
y agarré velocidá
y llegué hasta Libertad
seguido de un adversario.
Al pasar frente a Rosario
le dentró la parsimonia
y cuando llegué a Colonia
punto final de la etapa
me recibieron con grapa
y una linda ceremonia.
Por la ciudad rosarina
volvió a cruzar mi persona
y pasando por Cardona
llegué a Santa Catalina.
Un pelotón en la esquina
me quiso tender sus redes
y entre espaldas y paredes
crucé el pueblito Rodó
pero al fin primero yo
tomando grapa en Mercedes.
Mas rápido que los vientos
y contra el viento reinante,
llegué ojos adelante
a los pagos de Fray Bentos.
Sin ponerme linimentos
pa entibiar el caracú,
fresquito como un ombú
y mas fuerte que las rocas
tomé una grapa en Tres Bocas
y dos mas en Paysandú.
Cuando salimos de allí
se me ocurrió hacer un alto
y antes de llegar a Salto
chupé grapa en Chapicuy.
Al rato me les perdí
detrás de la polvadera
y dando la vuelta entera
finalicé la jornada
tomando grapa cortada
en la ciudad sanducera.
Compré un radio transitor
y frente a Young lo prendí
cuando al referirse a mi
anunciaba el locutor:
-El raro competidor
de asombrosa calidad,
rey de la velocidad
que siempre se nos escapa,
debe estar chupando grapa
en un bar de Trinidad.
En la siguiente partida
hice mas fuerza que un asno
y tomé grapa en Durazno,
Sarandí Grande y Florida.
Llegué a la meta enseguida
con ventaja de una hora
y entretuve la demora
estudiando bien el mapa
después de llenar con grapa
el “chifle” y la cantimplora.
Salí como una luz mala
en el siguiente eslabón
tomé grapa en San Ramón
y tomé grapa en el Tala.
Me armé un cigarro de chala,
me compré unas golosinas;
en Migues robé gallinas,
pinché mi chivita guapa,
puse un parche, tomé grapa
y llegué primero a Minas.
En el último escarceo
y con una tranca loca,
crucé primero por Soca
por Pando y Montevideo.
Me entregaron el trofeo
y al abrazarme mi amada
me vi montado en la almohada
escuchando al despertar;
-¡dejate de pataliar!
que me tirás la frazada!-
Sabiendo inútil mi empeño
de competir y vencer
me dio rabia comprender
que todo habia sido un sueño.
Y me sentí tan pequeño,
tan derrotao y vencido
que pa conseguir olvido
le saqué al “chifle” la tapa,
me tomé un litro de grapa
y volví a quedar dormido.
17/8/08
Julio Vilamajó
Del estudio de su trabajo se desprenden los aspectos integradores que caracterizan toda la obradel maestro. Una integración entre la arquitectura y el medio que la contiene.
Excelente dibujante, artista de mente fecunda, proyectó residencias privadas, edificios de apartamentos, hoteles, edificios educativos, urbanizaciones, complejos deportivos,establecimientos comerciales. Su cuidado amor por los detalles le llevó a diseñar incluso el equipamiento de muchas de sus obras.
En 1947 es designado como uno de los 10 arquitectos integrantes de la Junta de Proyectistas Consultores, para la construcción del edificio de las Naciones Unidas enla ciudad de Nueva York. Este reconocimiento a su trayectoria lo llevaría a compartir la tarea con creadores de la talla de Markelius, LeCorbusier o Niemeyer.
A través de su vasta obra, en la que se puede seguir claramente su evolución como creador hacia una madurez muy personal, se aprecia el constante respeto por lo existente,tanto en referencia a las obras arquitectónicas como al paisaje.
Sus ideas se encuentran animadas por el sentido de conservación de los elementos culturales que conforman el ámbito en el que se va a desarrollar la arquitectura. Estos conceptos resultan claros en proyectos como los de la urbanización de Villa Serrana, donde la perspectiva de las sierras de Minas y su entorno es la protagonista.
Aquí, con esa visión orgánica de la arquitectura y el paisaje, se integran edificios como el Ventorrillo de la Buena Vista o el Mesón de las Cañas.
Su idea de conservar los elementos caracterizados lo lleva a disponer la construcción de los edificios en áreas de altura media, de manera de proteger los valles, las cañadas y su vegetación.
Realiza además algunas prescripciones sobre la forma en que se deben realizar las futuras construcciones. Utilización de materiales del lugar como piedra, madera, paja,ladrillo de campo, buscando ese diálogo entre la arquitectura y el medio sin someterse a las premisas y técnicas desarrolladas en medios industrializados, ajenos a nuestra tradición y buscando también, quizás en forma no consciente, evitar la desaparición de los oficios artesanales y las formas típicas de construcción de la zona.
Aparecen aquí los antecedentes a los conceptos modernos de conservación del paisaje y del patrimonio intangible. Este último referido al conjunto de aquellos oficios o técnicas artesanas que históricamente caracterizan a una cultura.
Su visión sobre la conservación del entorno es notoria también en las ideas propuestas en un plan para Punta del Este, donde prevé que la inclusión de la estación de trenes en la angostura de la península, con el desarrollo edilicio que esto implicaría, llevaría inevitablemente a la pérdida del carácter esencial del espacio natural existente y de la percepción integral de las dos costas.
Por otra parte realiza una serie de escritos donde elabora la crítica al Plan Regulador de Montevideo,propuesto por el equipo formado por los arquitectos Cravotto, de los Campos, Puente, Tournier y Ricaldoni.En ellos no objeta las calidades plásticas de la propuesta de este equipo,pero realiza una defensa de la identidad de la ciudad, entendiendo queno es conveniente forzar la creación de un nuevo centro imponiendo estructuras nuevas a lo existente. Expone un desarrollo que ve el futuro como continuación lógica del pasado y propone un plan exaltador de la personalidad ciudadana, ya creada.
Considera un valor esencial de la planificación urbana la conservación de los centros que se han constituido y crecido en forma natural generando núcleos de vida caracterizados. Entiende que esos componentes naturales de las estructuras ciudadanas son factibles de recibirlas necesarias operaciones de reacondicionamiento manteniendo el respeto por su identidad.
Este respeto a los centros existentes será primordialmente el generador de continuidad. En este sentido, Vilamajó no se deja influir por las tendencias del Movimiento Moderno proclives a implantar formas nuevas, ajenas a lo existente.
Cuando en 1926 el maestro presenta su proyecto para la ampliación del Mercado Central de Montevideo, ya enuncia ese profundo respeto hacia la obra preexistente.
Plantea que no es necesario demolerlo. Considera realizar la intervención sin que el edificio pierda su carácter, su presencia ciudadana y aun va mas allá, proponiendo construir una Plaza del Mercado, completando así la idea original planteada por su constructor, ThomasHavers, en 1869.
Vilamajó entiende que los aspectos negativos que puede presentar este edificio no surgen de la forma primitiva sino que se corresponden más con los elementos agregados en el transcurso de los años, que no han tenido en cuenta sus características originales, actuando más como imposición que como continuación de lo existente.
En su propuesta conserva del viejo Mercado la envolvente, la imagen urbana, testigo de la historia dela ciudad. En su interior construiría una nueva estructura, funcional y bella, integrada perfectamente conesa envolvente considerada.
No obtuvo esa posibilidad el Mercado Central. El malentendido desarrollo arrasó con su vieja estructura.
Estos conceptos respetuosos,antecedentes de las modernas ideas acerca de la conservación de bienes culturales, en muchas ocasiones no han sido considerados.
Muchas obras importantes,pertenecientes a nuestros acervo e historia, han desaparecido. Dentro de este grupo varios de los trabajos de Vilamajó no han conseguido ser mantenidos durante el transcurso del siglo XX. El abandono, la intervención desfiguradora, la no conclusión, incluso la demolición han sido factores comunes.
Su propia residencia, declarada Monumento Histórico Nacional recién en el año 1990, se vio ocupada sufriendo un largo período de deterioro y aún hoy no posee un destino definido que permita abrir sus puertas.
Este edificio ejemplar no solamente posee una plasticidad innovadora para su tiempo, en la que el artista afirma su propio lenguaje,sino que resulta una lección de ordenamiento espacial.
En un predio de reducidas dimensiones, pero situado en un lugar privilegiado de la ciudad, Vilamajó logra desarrollar un programa de vivienda completo en el que incluye áreas sociales, privadas y de servicio, garaje, su propio estudio,jardines y terrazas. Disponiendo los locales en dirección vertical los vincula interiormente por medio de una escalera y exteriormente por la interrelación de las terrazas.
Su plasticidad en fachada resulta articulada por la inclusión de piezas de cerámica dispuestas en una red rítmica a la manera de muchos edificios del estilo plateresco español. El mismo tratamiento, pero con piezas de bronce, lo incluye en la agencia General Flores del Banco de la República. En este edificio se debe mencionar el espectacular tratamiento de la decoración interior, casi abstracto, en el que la iluminación artificial juega un papel plástico preponderante.
Muchas obras importantes,pertenecientes a nuestros acervo e historia, han desaparecido. Dentro de este grupo varios de los trabajos de Vilamajó no han conseguido ser mantenidos durante el transcurso del siglo XX. El abandono, la intervención desfiguradora, la no conclusión, incluso la demolición han sido factores comunes.
Hay obras que han sido intervenidas fatalmente, como es el caso del edificio construido para Juan Musante, en la esquina de 18 de Julio y Río Negro.
Este edificio de apartamentos,que contenía en su planta baja las dependencias de la antigua tienda La Madrileña enfrentada a otra tienda famosa, el London París, fue desfigurado por una reforma que hizo desaparecer los valores plásticos de su fachada en aras de una pretendida modernización. Se perdió así la especial plasticidad creada en esta esquina del centro de la ciudad.
Un trabajo muy interesante, hoy lamentablemente desaparecido, fue la sala de actos del Centro de Almaceneros Minoristas. En este edificio, ubicado en la esquina de la avenida 18 de Julio y Magallanes, Vilamajó incluye un espacio que cumplía la función de sala de proyección cinematográfica y local para asambleas.
La decoración de esta sala otorga nuevamente a la iluminación artificial una plasticidad única, apoyada en la ornamentación de yeso que se acerca al lenguaje art déco.Esta sala ha sido reformada para adaptarla a un local bancario.
Trabajos similares en cuanto a tratamiento de interiores, como el local anexo a la confitería La Americana o la tienda Zubirí también han desaparecido.
Descifrando el lenguaje de los tiempos, las ideas de Julio Vilamajó presentan esa profunda comprensión de los elementos que forman parte de lo que hoy consideramos como bien cultural, sobre los cuales realiza una sabia integración de su nueva arquitectura.
Arquitectura que evoluciona desde las más íntimas tradiciones de nuestras raíces hispanas y sin abandonarlas, llega a las vanguardias modernas con un lenguaje propio. Su obra, monumental, coherente, por sobre todas las cosas sensible y plástica, creada para ser vivida con esa vida rica, "continuación de la tradición arquitectónica de la ciudad", "sitial propicio a la evocación del pasado..." como él mismo decía con referencia al proyecto para el viejo Mercado Central, debe ser considerada por nosotros como un conjunto que nos pertenece y que forma parte, todo él, de nuestro Patrimonio Histórico Cultural.
16/8/08
Juan Manuel Blanes
Nació en Montevideo, el 8 de junio de 1830, aunque otros autores equivocadamente lo señalan siete días antes. Era hijo de don Pedro Blanes, español y de doña Isabel Chilavert, argentina, oriunda de Santa Fe.
La escasa documentación sobre los comienzos de su carrera artística sólo nos indica que desde pequeño mostró vocación por el dibujo, pero la necesidad de ayudar a los suyos, le hizo ingresar como tipógrafo en la imprenta de "El Defensor de la Independencia Americana", periódico del partido de Oribe.
A los 20 años, pudo Blanes consagrarse por completo a la pintura. En 1857, se trasladó a Entre Ríos, donde el general Urquiza le encargó que decorase su Palacio de San José, dejando muestras de ser un pintor vigoroso a través de varios trabajos entre los que figuraban ocho óleos de batallas, algunos retratos y la pintura del oratorio.
En 1860, regresó a Montevideo y obtuvo del Congreso una pensión para perfeccionar al año siguiente sus estudios en Roma y Florencia, permaneciendo en este último lugar hasta 1864, donde estudió con Antonio Ciseri. Esa influencia de lo académico, originada por Ciseri, se proyectó largamente sobre las obras de Blanes, pudiendo diferenciar de esa actitud principalmente su labor como pintor costumbrista y algunos retratos, así como cuando trató algunos temas que le ofrecía la información del momento. A su regreso la pintura no tenía secretos para Blanes. Sin embargo, se impuso, triunfó a fuerza de voluntad e inspiración.
Producía mucho. Era pintor fecundo y desigual. Aparte de sus envíos de pensionado, se estrenó con un retrato ecuestre del presidente paraguayo general Francisco Solano López, hecho el mismo año, y El Bombardeo de Paysandú, pintado en 1856. En el género histórico, obtuvo un clamoroso triunfo con el cuadro de Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires, pintado en 1878, en el cual evocó con realismo conmovedor una de las escenas más dramáticas de aquellos luctuosos días de 1871. Será con la representación de los Drs. Roque Pérez y Manuel Argerich, descubriéndose en el umbral de la pocilga, frente al dolor y la muerte. Con parecido éxito pintó sucesivamente La Muerte del General Venancio Flores, donde realizó seguros y certeros toques sobre el relato de un crimen, sin perder su carácter de noticia; La Revista de Rancagua, obsequio de la República del Uruguay a la Nación Argentina, en 1878, en la que patentizó la emoción extraña, casi angustiosa de la legión chilena, los "hijos de la patria vieja" que marchaban heroicos e impasibles hacia la terrible jornada de Rancagua; El incendio del vapor América, en colaboración con De Martino; El Retrato de su madre, primer premio de la Exposición de Chile en 1875, juzgado por Zorrilla de San Martín como su obra maestra, el desnudo; las excelencias plásticas de Demonio, mundo y carne, en el que hay que anotar un color trabado con consistencia, que exhibió en la Exposición Internacional de París, en 1900; El asesinato de Florencio Varela; Los últimos momentos del general José Miguel Carrera, que tanto apreciaba Blanes, y que lo expuso con gran éxito en Santiago de Chile en 1873; Como muere un oriental y la figura de La Paraguaya.
En el Juramento de los Treinta y Tres Orientales, que Blanes donó al gobierno uruguayo, consagró su nombre. Allí mostró la emoción épica de la gesta de Lavalleja a través del desembarco de los héroes en la playa de la Agraciada para libertar la patria invadida y sojuzgada por el Imperio.
Luego de haber decorado la rotonda del Cementerio Central Pintó la Revista de 1855, donde solucionó los más arduos problemas de las telas grandes al identificar patentemente a caballos y caballeros, que los militares obsequiaron al presidente general Santos. Otras dos telas de aventajadas dimensiones y de relevado valor artístico e histórico fueron El General Roca ante el Congreso Argentino, y La Conquista del Desierto, donde también lo representó al frente de las tropas expedicionarias en la margen del Río Negro, por encargos recibidos de la Argentina. Blanes, sin la técnica genial de los grandes pintores franceses finiseculares, supo comprender y hacer sentir la patria en sus creaciones pictóricas, mérito, y virtud que hace olvidar los defectos menores que una crítica demasiado severa señaló en su tiempo.
Volvió a Italia en 1879, a vigilar la educación artística de sus hijos y al cabo de cuatro años de ausencia que también fueron de estudio y trabajo, restableció su taller en Montevideo, dedicado principalmente al retrato. Entonces produjo piezas culminantes en ese arte: el Retrato de Carlota Ferreira, donde suelta alegremente los tonos de su paleta, traduce con claridad pictórica las calidades del físico de su modelo y las prendas de su vestimenta. Se destacan dentro del mismo molde la austeridad del Retrato de su hermano Mauricio Blanes, la placidez risueña del retrato de su madre, o las de José María Castellanos, de Besnes e Irigoyen, de Jaime Roldós y Pons, de Pedro Márquez y otros. En su galería figuran además los retratos de Flores, Rivera, Tajes, Pagola, Osorio, Solano López y Artigas.
De los personajes de sus temas folklóricos, el gaucho es no sólo el principalmente tratado, sino también el más sentido. Cuando lo interpreta realiza impresiones típicas del gauchaje indolente que se recuesta en palenques y tranqueras o cuando no se sacude en domas, enlazadas y boleos. Blanes allí se permite una libertad que no es habitual en sus trabajos, y logra así obras perdurables.
Puede que en el artista, pese a la emoción que ese personaje le provocaba, privara el concepto de la época, según el cual la categoría del tema jerarquizaba a la obra; si así hubiera sido, las conclusiones de la estimación posterior resultarían un tanto paradójicas puesto que aún sin llegar a considerar a sus pinturas de gauchos como sus obras más valederas, -muchas veces se ha estimado que es en ellas donde mejor se advierten sus grandes condiciones de pintor.
La muerte trágica de su hijo Juan Luis y la misteriosa desaparición de Nicanor, el último que sobrevivía, atormentaron los últimos años de Blanes, en medio de su salud quebrantada, falleciendo en Pisa (Italia), el 15 de abril de 1901, cuando proyectaba terminar su último gran lienzo "La Batalla de Sarandí", en el que venía trabajando desde hacía tiempo. Desde entonces, las generaciones rioplatenses lo han recordado como uno de los mayores artistas de su tiempo y le rinden el homenaje de la posteridad.
Una Exposición Retrospectiva fue realizada en Montevideo en 1941, guiada por Raúl Montero Bustamante. Desde el número de piezas recogidas. documentos reunidos, redacción y publicación de un Catálogo tan completo en su parte escrita como gráfica, y la cantidad de conferencias y comentarios, se consiguió un estudio exhaustivo sobre la vida y obra del artista uruguayo.
En 1941, se realizó en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, otra exposición de 219 cuadros y dibujos de Blanes. Montevideo ha dado su nombre a una calle como también Buenos Aires.
15/8/08
Idea Vilariño
"Idea Vilariño, poeta, crítica de literatura, compositora de canciones, traductora, educadora: es difícil decir cuál de estas facetas de su trayectoria influyó en más personas. Nacida en Montevideo el 18 de agosto de 1920, antes de haber cumplido los treinta años era ya ampliamente conocida en el Río de la Plata por su talento en muchas de esas disciplinas. Durante la última mitad del siglo XX críticos y profesores de todo el mundo de habla hispana así como traductores de Austria, Brasil, Italia y Estados Unidos difundieron en abundancia su poesía.
Es un caso singular. Por su personalidad y convicciones, Idea Vilariño rechazó durante largo tiempo toda posibilidad de promocionar su nombre. Los editores la urgían a promover sus libros y ella se rehusaba. Más aun, mantuvo un silencio casi completo respecto a su obra, hasta el punto de negarse con regularidad a entrevistas de cualquier tipo. Sólo en 1997 aceptó contestar las preguntas planteadas por Rosario Peyrou y Pablo Rocca, en las que se basa el video Idea, estrenado en mayo de 1998, y que ahora puede encontrarse en bibliotecas. Si bien Vilariño aceptó diversos premios e invitaciones tanto en su país como en el extranjero, nunca quiso comentar sus poemas ni escribir sobre su obra poética.
Pese a esa falta de promoción, la poesía de Idea atrae cada día más lectores. Más allá de los índices públicos que dan testimonio de su fama, en Montevideo puede advertirse por todas partes su inmensa popularidad: los artesanos copian sus versos en señaladores de libros, tapices y tarjetas que venden en mercados y negocios; referencias a sus poesías en grafitos..."
LOS ORIENTALES
De todas partes vienen,
sangre y coraje,
para salvar su suelo
los orientales;
vienen de las cuchillas,
con lanza y sable,
entre las hierbas brotan
los orientales.
Salen de los poblados,
del monte salen,
en cada esquina esperan
los orientales.
Porque dejaron sus vidas,
sus amigos y sus bienes,
porque es más querida
la libertad que no tienen,
porque es ajena la tierra
y la libertad ajena
y porque siempre los pueblos
saben romper sus cadenas.
Eran diez, eran veinte,
eran cincuenta,
eran mil, eran miles,
ya no se cuentan.
Rebeldes y valientes
se van marchando,
las cosas que más quieren
abandonando.
Como un viento que arrasa
van arrasando,
como un agua que limpia
vienen limpiando.
Porque dejaron sus vidas...
10/8/08
José Cúneo
La vida de José Cúneo está totalmente dentro de su obra.
El pintor nace en 1887; dibuja en el Círculo de Bellas Artes con Carlos Ma. de Herrera y comienza cursos de escultura con Felipe Menini. Parte muy joven a Turín donde ingresa al taller de Leonardo Bistolfi y dibuja con Antón Mucchi que le decide a la pintura. En Turín Cúneo define algo más la obra de Fontanesi en una gran sala que el Museo Cívico le dedicó al autor de "Las nubes" le indica el tema de los cielos. Viajando a Venecia recoge el exaltado color de sus pintores.
En París en 1909, su admiración prende en una exposición de pasteles y acuarelas. Lo que selecciona como válido son apoyos inteligentes para sus virtudes; esas influencias le despiertan y afirman condiciones que desarrollar . Reconózcase al artista desde muy joven una exacta comprensión de sus propios valores. A su vuelta a Montevideo traer una serie de "jardines" y "lagos italianos", que muestran una composición de formas en planos grandes, muy decoradas y de exaltado color.
En 1911 se trasladar a París, estudiando en la Academia Vity con el colorista Anglada Camarasa y Van Dongen, relator del sol en un viaje a Marruecos, volviendo a pintar jardines. En 1914 inicia sus paisajes uruguayos en el Departamento de Treinta y Tres.
En 1917, otro viaje. Es corto pero influyente en la obra de Cúneo y, por consecuencia, en los otros pintores uruguayos que reciben a Cúneo a su regreso, ávidos de nuevos mensajes. La atracción de ese momento para Cúneo ha sido Gauguin que en Tahití pintó una obra que podía ser rectora para lo nuestro: era una cultura europea en un paisaje tan virgen como el uruguayo. Del francés y sus seguidores toma la pintura a largos planos de color separados para no ensuciarlos, llegando a veces en el desarrollo de ese estilo a dejar entre los planos vecinos el vacío de la tela sin cubrir.
Otro de los viajes influyentes en Cúneo, para mayor desarrollo de su propia obra, aunque no de tanta extensión para su medio, fue el que realizara en 1927. Las deformaciones expresionistas de Chaim Soutine, expresándose en una perspectiva emocional, agrandando o achicando los objetos o moviéndolos según el grado de sugestión que de ellos recibe el artista, se adentra como concepción selectiva favorable para el temperamento romántico de Cúneo.
En Francia pinta una serie de paisajes de Cagnes con la que abre una exposición en París en la Galería Zak. Tenía la exposición de los paisajes de Cagnes el valor de la serie.
La obra de Cúneo está integrada por un conjunto de series. Importa esto una manera de trabajar. No ejerce este artista una postura muy de su generación, de los post-impresionistas, de los impresionables, de aquellos que atentos al advenimiento de la gracia pictórica registran la más variada y eventual temática. El artista inicia el tema elegido con el desconcierto de quien quiere que la originalidad sea su principal objetivo y la metáfora plástica poderosa; un estilo que se pule en la reiteración, una concentración en el motivo muchas veces repetido y una exacerbación donde crece, se enriquece y luego desborda su formidable fantasía. En síntesis el nacimiento y la decadencia de su serie. Así fueron series "Los jardines y lagos italianos de Albano y Nemi", los "Paisajes de Treinta y Tres", los de las "Islas" de árboles en los llanos potreros; los retratos experimentales de amigos, en su mayoría poetas y escritores, como "Telémaco Morales", "Sra. de Dieste", "Nicolás Fusco Sanssone", etc.
Desde la época de Cagnes y durante largo espacio de su obra, Cúneo se aparta en la creación de su ritmos de la certeza de verticales y horizontales, componiendo sólo la base de diagonales más aptas para traducir un mundo de inquietudes y temores.
Cúneo ha usado desde entonces para sus futuras series de "Ranchos" y "Lunas",las diagonales, con voluntad y rigor de lucha contra el equilibrio estético.
Vuelto de aquel viaje a Europa, el pintor pasa un alarga temporada en la campaña de Florida realizando una serie de cuadros sobre temas de los rancheríos, los ranchos de terrón y paja brava, la miserable vivienda del paisano criollo que emerge del terreno como un accidente de la misma tierra. Pintor ya experimentado en disímiles tendencias, fuera de su deliberada eliminación de las verticales y horizontales, no se ajustar desde esa serie de los ranchos a un apriorístico estilo. No es desde esa serie simplemente el artista especulativo que faceta o esquematiza la figura, que recorta colores, que delinea los volúmenes o ensaya otra posturas plásticas; desde ese momento el artista pinta libremente, sólo guiado por su máxima expresividad, es también a partir de esa época de Cagnes que su paleta es más baja - más azules y más verdes- pero siempre en la vibración característica de su color. En esta serie de ranchos, los cielos se mueven cada vez más, no ya en caprichosos movimientos sino como agitadas fuerzas cósmicas. Consecuencia lógica de estas preocupaciones por el misterio de los cielos, es la aparición de la luna en sus temas; al admirador de Fontanesi siempre le interesó la majestad de los cielos. Cúneo dará la luna enorme agrandada, acercada a la tierra por una perspectiva emocional que empequeñece al hombre y su residencia. En verdaderos paisaje planetarios, plantea francamente el problema de los infinitos y abre en los cielos inconmensurables y en los abismos del borde del planeta, la angustia del más allá .
Rancho y carreta, óleo sobre tela.
El tomó las luna poética de Julio Herrera y Reissig, cuyos versos prologan la primera exposición de esa serie, y a esta literaria luna la ha llevado a la plástica, extrayendo de ella tonos cobrizos y blancos rodeados de azules y verdes intensos, a veces estupendamente profundos. El expresionismo y el superrealismo europeos, testigos intelectuales y actuantes en las guerras universales, multiplicaron los temas de la destrucción y de la violencia que descarga sus fantasmas, sensibles y resonantes de aquellas luchas; Cúneo por su parte se refugió en la luna poética, la blanca luna americana incontaminada de guerras impuras, la luna que envuelve con su luz callada y acariciante - como gestos silenciosos de las estatuas funerarias del maestro Leonardo Bistolfi - a la misma muerte, "Luna de la Carroña".
Luego de los ranchos y las lunas, Cúneo adopta el procedimiento de la acuarela para pintar un extenso conjunto de paisajes uruguayos, de escenas pastoriles y cerriles. Es el paisaje de Cúneo en sus acuarelas, la naturaleza con aisladas notas de vida y señales de trabajo del hombre absorbidas por la misma grandeza del escenario. Son en unas los animales son manchas aisladas de animación del campo y en otras el aniquilamiento de la muerte en ese unirse de los seres de la tierra: carroñas y osamentas. Cúneo, partiendo de sencillos motivos localistas, da una admirable idea de la majestad inconmovible de la naturaleza. Toda su experiencia de pintor y de analista del paisaje local, se va a concentrar en esos dibujos acuarelados, anotaciones rápidas de una espontaneidad y frescura maravillosas; instantaneidad que supone una mano muy ejercitada y una meditación prolongada. Tiro de gracia de una larga espera selectiva para lograr el secreto más íntimo de animación de estos paisajes uruguayos. Este artista tan excitado por lo subjetivo y la originalidad conserva sin embargo, un vigor intacto para la objetividad sin duende.
Ahí está su serie de "Paisajes de Punta del Este" que lo comprueban. Ha plantado su caballete en el famoso balneario, en una objetividad feliz como un turista más, pero igual a sí mismo, en la agilidad romántica de la estructura de los paisajes y en la señalización dinámica de los ritmos (1949).
Pintor de sucesivos tiempos y de diferentes circunstancias, sensible a los reclamos de cada hora, habiendo cumplido en grado sobresaliente el período histórico de las artes nacionales por comunicar una visión de conocimiento de la imagen de su país, donde enseñó autenticidad, se aparta desde 1955 - serie de paisajes italianos del Lago de Iseo - de la representación. Fue dura su terquedad en las pesquisas por obtener un lenguaje dentro de la abstracción. No reniega su pintura anterior, la respeta, pero los nuevos cuadros que firma con el apellido materno Perinetti investigan una nueva vida para su pintura posterior. Lo que le preocupa entonces es el enrolamiento juramentado y cumplido en las especulaciones plásticas de las que en su juventud se había apartado o curioseado muy periféricamente como los afacetados del cubismo y la multiplicación de aristas en la construcción de volúmenes que los ha de aplicar en lo que sintió como una impostergable función cultural necesaria a su medio que hemos referido y que la perspectiva histórica le ha de reconocer sin fronteras...
Premios
Nace el 11 de setiembre de 1887 en Montevideo. Sus primeros estudios los realiza con Carlos María Herrera en 1906. Viaja por primera vez a Turín en 1907 a estudiar en el taller de Anton María Mucchi, realizando paisajes de Italia que expone a su regreso en 1910.
En su segundo viaje a Europa estudia con Anglada Camarasa y Van Dongen.
En 1917 estudia en la Grande Chaumiere de París, se interesa en la pintura de Cézanne y Gauguin. Regresa al año siguiente y da comienzo a su etapa de pintura planista realizando una serie de retratos y paisajes de la ciudad de Melo.
En 1927 en Europa conoce la obra de Chaim Soutine atrayéndole las deformaciones expresionistas y el uso de la diagonal, lo que marcará su obra futura. Expone los paisajes de ese período de Cagnes Sur Mer en la Galería Zak y a su regreso a Montevideo, en el Ateneo. A partir de 1930 pasa temporadas en Florida y en Melo y comienza la serie de ranchos, lunas y acuarelas del campo uruguayo.
En 1942 obtiene el Gran Premio de Pintura del Salón Oficial, el Primer Premio en el Salón Nacional de Acuarelas y el Premio de Pintura en la Bienal Nacional de Arte.
Viaja a Europa en 1954 y toma contacto con la pintura abstracta, lo que generará a su regreso una nueva serie que firmará con su apellido materno: Perinetti, sin abandonar las otras series anteriores.
En 1961 expone una retrospectiva de sus 50 años como artista, pero su vida artística llegará a abarcar 70 años de producción. A partir de 1963 el reconocimiento de su obra alcanza importantes distinciones dentro y fuera de fronteras.
Es premiado en la X Bienal de San Pablo en 1969 y en 1974 recibe el Premio Nacional de Pintura de Cagnes su Mer. Vuelve a Europa en 1976, donde fallece el 19 de julio de 1977 en Bonn, de viaje de visita a su familia.
El crítico José Pedro Argul lo calificó como el pintor de sucesivos tiempos y diferentes circunstancias agregando que: Con Cúneo se establece un específico capítulo local de una larga y fecunda tendencia: la identificación estilística y expresiva de las imágenes circundantes en sus formas, luces y caracteres.
9/8/08
Oscar Gestido
Aquellas personas que crean hoy que la política nacional se ha precipitado en un despeñadero sin fin, no solamente están equivocadas sino que tienen poca memoria. Primero porque los juegos malabares con que algunos hombres públicos diluyen hoy sus tareas específicas, muchas veces son exageradas ya sea por desinformación de la gente como por el ejercicio de una visión altanera de los hechos y segundo porque aquellos no son en ninguna forma nuevos. Hubo un tiempo que precedió a las elecciones de 1966 y a la Reforma Constitucional que entró a regir al año siguiente en el que los problemas que conducían directamente al descrédito de los hombres públicos eran bastante mayores. Estos verdaderos focos de irregularidades políticas fueron varios. La llamada Ley de Autos Baratos, que permitía a los parlamentarios adquirir hasta cuatro autos por legislatura exentos de todo impuesto. Otra ley que les otorgaba el privilegio de acceder a préstamos a largos plazos e intereses bajísimos, para adquirir viviendas y aún equipamiento para las mismas. Una Rendición de Cuentas cuyo artículo 383 otorgaba considerables ventajas en las jubilaciones a quienes ejercían cargos electivos o de particular confianza. Y el principio incorporado a la Constitución del 51 por el cual los directorios de los entes autónomos y servicios descentralizados debían ser llenados por cuota política en la proporción de tres para el partido ganador y dos para el perdedor.
No era solamente la gradual pérdida de confiabilidad en los políticos lo que provocaba el desinterés de la masa en los comicios de 1966. El acto electoral en sí mismo, era mucho más complicado que lo habitual. Las normas vigentes imponían un gobierno nacional y diecinueve departamentales regidos por organismos pluripersonales y la experiencia luego de casi dieciséis años demostraba su absoluto fracaso. Lentos, discutidores, demasiado aptos para que las rencillas internas de los partidos que los integraban paralizaran su accionar, los ejecutivos colegiados habían conducido a un desencanto generalizado. Había que regresar con urgencia al régimen presidencialista por medio de una reforma de la Constitución, pero al mismo tiempo si ésta no era consolidada por el número de votos requeridos, era preciso tener listas de candidatos para el sistema que estaba rigiendo. La alquimia política criolla, con ser muy ingeniosa, se había extraviado en laberintos insondables. Para complicar más aún las cosas, se presentaban varios proyectos de modificación constitucional, representados por cuatro proyectos diferenciados por su color: una papeleta naranja, otra gris y una última amarilla. La primera elección de cualquier ciudadano era por cualquiera de ellas, lo cual significaba que prefería la presidencia unipersonal al colegiado. Luego simultáneamente, debía votar las listas que en este caso eran dobles: unas por si había reforma y otras por si no se llegaba a las mayorías requeridas. No es exagerado decir que en aquella oportunidad una gran parte del electorado votó confundido sin llegar a entender nada. Todo este panorama se ubicaba en medio de un país que ya en la década del sesenta presentaba graves problemas económicos, estaba inmerso en una gran agitación social, gestaba un movimiento subversivo de la ultraizquierda y había perdido a varios de sus líderes más carismáticos.
Como es habitual en todos los actos electorales, los partidos rivales no omitieron reproches ni vacilaron en recordarse unos a otros supuestos errores del pasado para alertar a los posibles votantes. El semanario izquierdista Marcha dirigido por el ex nacionalista Carlos Quijano, no vaciló en manifestar viejos rencores partidarios al reproducir un suelto de El País escrito en pleno fragor de la Segunda Guerra Mundial, en el que este diario acusaba duramente al doctor Alberto Gallinal Heber, de "obsecuente servidor del totalitarismo". Es más que seguro que este artículo haya sido sido escrito bajo la presión de las luchas políticas internas porque Gallinal, figura de sumo respeto dentro del Partido Nacional era precisamente quien encabezaba la fórmula presidencial de las elecciones del 66 que apoyaba fervorosamente aquel mismo diario. Otros ataques a sus rivales políticos, más cercanos a la alucinación, formuló el diario El Debate, dirigido en aquel momento por el doctor Washington Guadalupe. Este órgano que representaba al herrerismo ortodoxo, publicó tres días antes de las elecciones y a todo lo ancho de su primera página un título alarmista que decía textualmente: "¡Complot comunista!" El texto que lo acompañaba superaba todas las malas intenciones que se habían expuesto en la campaña. "Noticias de última hora cuyos detalles desarrollaremos mañana nos permiten denunciar ante la opinión sana del país de la existencia de un grave complot comunista manejado desde la propia embajada rusa. Todo el escándalo de los cuatro rusos que se iban y no se iban, del encargado de negocios que fue a tomarle el pelo al Presidente del Consejo, tiene huellas mucho más profundas de lo que nosotros mismos pensábamos. Jorge Batlle en comida íntima en la embajada rusa empezó a "tirar los hilos" de una siniestra conjura que puede poner en peligro la paz social y la estabilidad envidiable de nuestro régimen político. Luego de esta comida el Batlle chico se entrevistó con el Presidente del Consejo y ambos fueron a casa de Bordaberry el conocido galerudo y renunciante al Senado. Jorge Batlle, Bordaberry, Gari y el Presidente del Consejo forman cuarteto indisoluble que preside el encargado de negocios de la embajada rusa. Por intermedio de Wilson Ferreyra Aldunate tomaron contacto con Gallinal, rico terrateniente que anda asolando el país con su extravagante propaganda. Gallinal cumple el propósito de esconder todo propósito sovietista. Lo esconde pero al mismo tiempo está unido por cordón umbilical con quienes esperan la hora oportuna para dar el zarpazo final. Radio Rural entregada al comunismo. Al sovietismo".
El resultado de la urnas confirmó que el anhelo de la ciudadanía era sacarse de encima el lastre de los ejecutivos colegiados. Ganó la reforma naranja lo cual trajo consigo una nueva Constitución. Y el Partido Colorado retomó el poder luego de ocho años de gobierno nacionalista. Los números electorales propusieron un mapa político absolutamente diferente. El coloradismo, intensamente fraccionado, le sacó ciento diez mil votos de ventaja al Partido Nacional y sus candidatos obtuvieron estos sufragios: Oscar Gestido 262.000, Jorge Batlle 216.000, Amílcar Vasconcellos 77.000 Zelmar Michelini 48.000 y Justino Jiménez de Aréchaga 4.000. Por su parte en el Partido Nacional la mayoría había sido para Martín Echegoyen, 231.000, seguido por Alberto Gallinal, 172.000 y Alberto Heber 95.000. En los partidos menores el más espectacular ascenso fue el del Frente Izquierda de Liberación (FIDEL) primer ensayo del Frente Amplio, que obtuvo 70.000 votos.
Probablemente ningún otro presidente tuvo la fortuna de asumir su cargo disponiendo de una mayor confianza popular que Gestido. Se le consideraba un hombre esencialmente honesto, tenía fama de buen administrador y además fomentaba una imagen de hombre desvinculado de los enredos políticos. Había sido interventor de PLUNA en 1949, de los Ferrocarriles en 1957 y Consejero Nacional en 1963. El gran tema era si podría gobernar. Las divisiones de su partido que en la lucha electoral lo habían favorecido a causa de la Ley de Lemas, amenzaban ahora con hacerle la vida si no imposible, por lo menos complicada. Y lo blancos separados en grupos difíciles de conciliar (Alberto Heber siendo Presidente del Consejo había hecho una huelga personal de cinco días aduciendo que sus compañeros "ponían trabas a su trabajo" ) tampoco parecían en condiciones de ayudarlo mucho. En realidad, el general Gestido había logrado la Presidencia contando únicamente con el apoyo del llamado "grupo de los senadores". A poco de fallecer don Luis Batlle Berres su hijo Jorge había querido ejercer la dirección de la lista 15. Al oponerse a esos propósitos buena parte de los más fieles compañeros de ruta de su padre ( los doctores Justino Carrere Sapriza, Alba Roballo, Amílcar Vasconcellos y Glauco Segovia) se habían desgajado del tronco donde habían iniciado y madurado sus carreras políticas formando un grupo que había dado el triunfo a Gestido y de hecho decretado la primera derrota de un joven Jorge Batlle que entonces contaba con apenas cuarenta años. Ni siquiera el candidato a vice había sido elegido sin pasar por los dolores de un parto trabajoso. Luego de muchas idas y venidas en las cuales habían sido conversados varios candidatos que no encontraron consenso como Zelmar Michelini, Héctor Luisi, Julio Lacarte Muró, se había optado por Jorge Pacheco Areco, un ex diputado de la lista 14 y ex director del diario El Día que en ese momento tenía escasa notoriedad pero que con el tiempo adquiriría un protagonismo de relevancia. Todo eso le daba a Gestido una notoria endeblez política ya que no podía olvidar que había sido votado apenas por el cuarenta por ciento de su partido y un veinte por ciento de la ciudadanía en su totalidad. No obstante eso, la expectativas eran muchas y hasta el doctor Quijano, levantó su voz tribunicia desde las columnas de Marcha, para darle la bienvenida. "Lo primero es lo primero. Debemos estar orgullosos del país. Agitado por la crisis más tremenda de su historia dio un ejemplo de disciplina, de madurez y también de confianza. (...) Estas elecciones ejemplares que acaban de celebrarse no nos devolverán la salud pero podrán ponernos en el difícil camino de reconquistarla. Tenemos desde hace mucho tiempo una muy alta opinión personal del general Gestido. Es hombre sensato, probo, justo, con visión nacional y ama a su tierra. El destino lo convoca para otorgarle el mando en una hora muy difícil de las más difíciles de nuestra historia. Que su obra sea digna de la pesada y gloriosa responsabilidad que le ha sido concedida es nuestra esperanza y nuestro voto".
Ya los actos de la transmisión de mando, que fueron los primeros en nuestra historia en ser mostrados directamente por la televisión lo que le permitieron una acercamiento a la gente jamás visto, dieron a los suspicaces la pauta de que las diferencias de estilo entre el Primer Mandatario y el vicepresidente podrían eventualmente acarrearle dificultades. Las imágenes que ofrecían desde los balcones de la Casa de Gobierno las esposas de los dos, eran abismalmente distintas. La maestra Elisa de los Campos de Gestido llevaba puesto un vestido muy sencillo, estampado y sin mangas que no revelaba ninguna modista excepcional, la cabeza descubierta, un peinado muy discreto y una pequeña cartera, poco más que un monedero. María Angélica Klein de Pacheco lucía un vestido largo y vaporoso, una gran capelina blanca, cabellos rubios que habían pasado por horas de peluquería y una enorme cartera. Años después, en julio de 1998, entrevistada por este periodista para el semanario Búsqueda la señora Klein reconoció que su error había sido no consultar con la señora de Gestido la forma de ir vestidas, como lo hacen las madrinas de los casamientos."Pienso que a la gente le gusta que las esposas de los presidentes vistan bien y sean elegantes" --expresó-- "A ella no le gustaba llamar la atención. Fíjese que ni medias tenía". Esas diferencias en las maneras de ser y actuar de las esposas del presidente y el vice se harían más claras con el correr de los meses. La señora de Gestido se refugiaría en la sobriedad que caracterizaba a su esposo y permanecería siempre en un segundo plano. Apenas saldría a la luz pública encabezando un movimiento de ayuda social llamado "El Uruguay es nuestro, recuperémoslo". María Angélica Klein de Pacheco ocuparía una posición mucho más activa en la vida protocolar, algo que en ocasión de la Conferencia de Presidentes de Punta del Este le provocó una ruptura casi total con la Primera Dama.
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Oscar Gestido II
Como suele ocurrir, las personas que Gestido eligió como sus hombres de mayor confianza para integrar los ministerios, despertaron críticas aún en su propio partido. Las designaciones fueron las siguientes: Ministro de Hacienda, ingeniero Carlos Vegh Garzón, de Interior, doctor Augusto Legnani, de Defensa, general Antonio Francese, de Obras Públicas Heraclio Ruggia, de Ganadería y Agricultura Manuel Flores Mora, de Educación y Cultura Luis Hierro Gambardella, de Trabajo y Seguridad Social doctor Enrique Véscovi, de Salud Pública doctor Ricardo Yanicelli, de Transporte Comunicaciones y Turismo, el doctor Justino Carrere Sapriza, de Industria y Comercio doctor Julio Lacarte Muró y de Relaciones Exteriores doctor Héctor Luisi. El Director de Planeamiento y Presupuesto era el contador Luis Faroppa, el secretario de la presidencia el doctor Héctor Giorgi y el subsecretario el doctor Carlos Pirán. No había representantes ni del grupo de Vasconcellos ni del grupo de Michelini. Los continuos cambios ministeriales consecuencia de un tiempo político azaroso e inestable, llevaron a ambos líderes batllistas a ocupar carteras a las que luego renunciarían.
Como consecuencia de su corta trayectoria como hombre público, la gente conocía muy poco la vida del nuevo Presidente de la República. Se sabía sí que era hermano de Alvaro Gestido, excepcional jugador de Peñarol y lateral izquierdo de la selección nacional que ganó el Mundial del año treinta en Montevideo. Hasta se decía que el Primer Mandatario jugaba tan bien o mejor que su hermano y había dejado de practicar fútbol al recibirse como oficial de artillería en la Escuela Militar. Consultado en una oportunidad su hijo Oscar por este cronista dijo que "en casa nunca se habló de política. Yo no recuerdo que que el tema haya salido a luz en ninguna conversación durante todos los años que vivimos juntos. Mi abuelo sí era colorado y lo decía pero papá posiblemente por su condición de militar nunca exteriorizaba sus preferencias aunque era tan colorado como mi abuelo". El señor mencionado en último término era un gallego llegado al país procedente de las rías de Galicia. Ejerciendo su profesión que era la de albañil había llegado a ser sobrestante del Banco República algunas de cuyas sucursales, como la de Melo o de Sarandí del Yi habían sido hechas por él. Casado en el Uruguay había tenido cinco hijos de los cuales el presidente electo había sido el segundo. Criado en un hogar donde los gastos se medían cuidadosamente, el general Oscar Gestido jamás abandonó sus hábitos de austeridad y de sencillez. Sobrio en sus gustos y en su manera de vivir, su otra característica era su deliberada marginalidad de todo lo que fueran luchas políticas. A medida que se había ido acercando a las responsabilidades de gobierno, por sus dos cargos como interventor y su carácter de Consejero de Gobierno electo en 1962, su obsesión era la de rodearse de una especie de coraza a prueba de las contaminaciones morales que él creía traían consigo los quehaceres políticos. Gestido ejercitó estos principios hasta el final de su vida y nunca se cansó de repetir que él era un administrador y no un político profesional.
Probablemente esta manera de pensar fue lo que le hizo acentuar, como una forma de señalar diferencias, las medidas de extrema austeridad con las que decidió vivir luego que asumió la Primera Magistratura del país. No aceptó trasladarse a la residencia oficial de la Avenida Suárez y prefirió seguir en su casa de la calle Pereyra desde la cual su esposa que nunca le dio importancia a su condición de Primera Dama, salía todas las mañanas a barrer la vereda en delantal. Por diferentes motivos quien escribe estas notas visitó aquella casa en varias oportunidades. Había sido comprada en catorce mil pesos y un préstamo del Banco Hipotecario, era terriblemente fría, tenía techos altos y apenas lograba ser entibiada con un par de estufitas de queroseno. Había pocos muebles y carecía de un mínimo fondo para poner una parrilla.
La tragedia de un hombre víctima de su tiempo
Las inmejorables intenciones no alcanzaron. El Presidente Gestido no pudo superar los factores externos e internos que frenaron su gobierno. Un viejo problema cardíaco terminó con su vida a poco menos de
un año de asumido el cargo. Habría que hacer un repaso de la situación política, social y económica imperante en aquel Uruguay de 1967 para entender las dificultades que debió afrontar el Presidente Gestido, sin dejar de recordar que tampoco fueron ajenas a ellas su falta de experiencia y su ingenuidad política. Los partidos tradicionales se encontraban en aquel momento hondamente divididos. El Colorado en seis grupos: el del propio Gestido (la tradicional Lista 14 del diario El Día), el que configuraban Glauco Segovia y algunos senadores, el de Jorge Batlle, el de Zelmar Michelini, el de Amílcar Vasconcellos y el desgajamiento post electoral de Manuel Flores Mora. El Partido Nacional estaba fraccionado en cuatro movimientos: la Alianza, que respondía a Martín Echegoyen y Penadés, el Movimiento de Rocha, liderado por Alberto Gallinal y Felipe Gil, la Unión Blanca Democrática conducida por Washington Beltrán y el sector que orientaban los hermanos Alberto y Mario Heber. A ese intrincado panorama que en ninguno de los dos lados lados era fácil de zurcir, se agregaban las dificultades económicas. El dólar que trepaba incansablemente y se cotizaba en el mercado libre al doble de las pizarras oficiales, los salarios que iban corriendo de atrás y siempre en desventaja y la inevitable consecuencia de lo que se vivía: una palpable pérdida colectiva en la confianza del pueblo a sus gobernantes. A eso se agregaban cada vez con más fuerza, rumores golpistas y una acción terrorista cada día más desembozada. En la calle se hablaba de un golpe de Estado y muchos recordaban un discurso del senador Vasconcellos pronunciado dos años antes en pleno recinto parlamentario en el cual había expresado: "En este momento hay fuertes y poderosos intereses extranjeros que se están movilizando a fin de provocar una situación de fuerza en el país (...) tres movimientos de derecha con intenciones golpistas". Sus palabras podían ser consideradas un delirio, pero un analista de hoy debería recordar que el mismo Vasconcellos que era un hombre muy bien informado fue quien denunció el quiebre institucional del 73 con todos sus detalles varios meses antes de que estallara. Por otro lado, la izquierda violentista uruguaya, alentada por la declaración de las OLAS de mediados de agosto y por las actitudes guerrilleras en la Argentina contra el gobierno del general Onganía, ya había comenzado un accionar que solamente se detendría por la intervención del ejército.
Existieron también otros hechos puntuales que tensaron aún más la situación. En octubre se declaró una huelga bancaria por motivos que mirados con los ojos del 2002 dan la impresión que pudieron haber sido fácilmente evitables, culminada con un discurso radial claramente amenazante del Presidente de la Aministración de Puertos general Pedro Ribas. Gestido cortó entonces por lo sano. En acuerdo con la mayoría de sus ministros, decretó Medidas Prontas de Seguridad. Los escasos órganos de prensa que salían pese a la huelga decretada en agosto, que eran el diario gremial Verdad y el comunista El Popular fueron sometidos a censura y se detuvo a no menos de trescientos dirigentes sindicales de todas las organizaciones. La consecuencia inmediata fue la renuncia de los ministros Zelmar Michelini, Heraclio Ruggia, Amílcar Vasconcellos, Luis Faroppa y Enrique Véscovi. Fue designado Ministro de Hacienda el doctor César Charlone cuya primer medida fue una devaluación que llevó al dólar de cien a doscientos pesos. El gobierno del general Oscar Gestido llegaba a su momento de mayor descrédito. Sin embargo aún tuvo fuerzas como para dar un golpe de timón a la política económica y volver a relacionarse con el Fondo Monetario Internacional. En un discurso pronunciado al día siguiente, Gestido planteó su nueva política: "No debemos aceptar imposiciones ni fórmulas mágicas que no las hay. Sólo hay el trabajo, el ahorro y la producción. Pero tampoco podemos aceptar de antemano consideraciones políticas para atacar a organismos internacionales como el tan debatido Fondo Monetario Internacional integrado por otros ciento seis países del mundo capitalista y socialista al cual recurren también éstos últimos cuando consideran que deben hacerlo. (...) Hemos decidido reanudar nuestras relaciones con el FMI, con el Banco Mundial, con el Banco Internacional y con las agencias de desarrollo del gobierno de los Estados Unidos".
Como era natural el ahora senador Vasconcellos responsable de la propuesta de ruptura con el Fondo, reaccionó duramente y primero en el Parlamento y luego en un acto en la Casa del Partido Batllista atacó las recientes medidas y el discurso presidencial de justificación con gruesos calificativos que incluyeron una calificación al Presidente Gestido de "mentiroso y Gunga Din que traiciona los intereses de su patria". La respuesta fue el planteo de dos lances caballerescos contra la persona del ex Ministro de Economía: uno del canciller Héctor Luisi y otro del propio Presidente de la República Oscar Gestido. Ninguno de los dos prosperó y Vasconcellos volvió a la carga en el Senado recordando que durante el gobierno nacionalista los dirigentes del Partido Colorado habían recorrido el país señalando que la aplicación de las medidas del Fondo Monetario conducían inevitablemente a la miseria. Los tiempos habían cambiado porque nueve años después, otros dirigentes colorados no sólo recurrían al Fondo sino que lo justificaban. Carlos Manini Ríos expresó en aquel momento que "la devaluación servirá para entrar en un período de estabilización, evitándose la especulación" y Jorge Batlle que "la corrección cambiara es absolutamente necesaria y puede traer resultados muy beneficiosos".
Los episodios mencionados, que algunos descreídos pueden considerar de política menuda aunque probablemente no lo sean, pusieron bien en evidencia que a casi ocho meses de asumida la presidencia, las desconfianzas, las diferencias de ideas o estrategias y aún las más virulentas oposiciones que caracterizaban el accionar de los seis grupos colorados, impedían la mínima coherencia que se necesita para gobernar. Gestido ya había roto relaciones con varios grupos colorados y ahora se apoyaba únicamente en su propia agrupación, en la de Jorge Batlle y más débilmente en la fracción del Intendente Glauco Segovia. Para empeorar las cosas en esos mismos días, éste último, por causas que nunca quedaron bien claras, renunció imprevistamente a su cargo. Los únicos motivos que esgrimió en una alocución televisiva fueron "la atomización del Partido Colorado y el fracaso de la gestión del Presidente de la República, que en siete meses y medio de gobierno ha podido hacer muy poco".
A esa altura resultaba muy evidente que Gestido no tenía compañeros de partido que tocaran en el mismo tono que él ni que tuvieran la misma sensibilidad política que él había cultivado toda su vida. Ninguna de las dos cosas eran fáciles. "Yo sigo sin saber cuál fue el motivo por el cual mi padre entró en la actividad política" -contó su hijo Oscar a este cronista en 1995. "No tenía malicia, no entendía de cambios de frente ni de zancadillas, era demasiado leal, demasiado puro. A ninguno de la familia le cayó bien su decisión. Le digo más: todos nos opusimos lo más que pudimos. Se había retirado del Ejército, vivía tranquilo sin tensiones ni problemas. La política le trastornó, sus costumbres, lo envejeció". Y quien fue en aquellos meses uno de sus más estrechos colaboradores, el doctor Héctor Giorgi, lo corroboró en la misma oportunidad. "Gestido tuvo grandes problemas para adoptar determinaciones. Muchas veces le escuché manifestar su gran preocupación por la falta de coherencia de los partidos, en particular el suyo. Y para una persona como él, tremendamente respetuosa de los partidos políticos le era muy difícil tomar decisiones sin la aceptación de ellos por el riesgo de la división. (...) El problema es que muchos políticos viven peleando por lo que creen es suyo sin darse cuenta que las empresas públicas deben ser dirigidas por personas aptas moralmente, funcionalmente y técnicamente. Gestido era un hombre ejecutivo y muchas veces se sentía atado porque para tomar decisiones debía negociar con dirigentes y legisladores y eso le significó un enorme desgaste desde el principio del gobierno".
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Oscar Gestido III
Tumbado por el cansancio y su problema cardíaco, Gestido se dispuso a dormir el último sueño de su vida. Pasada la medianoche, alarmada por su respiración alterada la señora Elisa de los Campos se decidió a llamar al médico de la mutualista militar doctor Antonio Farcic quien luego de inútiles esfuerzos, certificó su deceso. Veintidós años después, quien era en ese momento Director de Planeamiento de su gobierno, el doctor Carlos Manini Ríos entrevistado por este cronista recreó aquellos momentos. "Semanas antes yo había ido con gestido a la denominación oficial del liceo de Pando al cual se le iba a designar con el nombre del ex Consejero Brause. Cuando terminó el acto y se descubrió la placa, la directora del liceo llevó a Gestido a mostrarle las aulas. Una de esas cosas que obligan a hacer a los presidentes porque no hay nada más parecido a un aula de un liceo que un aula de otro liceo. En ese momento recuerdo haber mirado a Gestido desde atrás y lo encontré realmente mal. Avejentado, vacilante como con poca salud. Volvimos a Casa de Gobierno y me fui al despacho del vicepresidente Pacheco que era una habitación chica que daba a la esquina de San José y Ciudadela. Conversamos un rato y de pronto le dije: "tú andate preparando para ejercer la Presidencia porque para mí Gestido está muy mal". La primera reacción de Pacheco fue de fastidio. Si había un vicepresidente que no tenía ningún interés en que faltara el presidente, era Pacheco. "¿Qué relaciones tienes tú en los distintos niveles de gobierno, incluso el nivel militar?" -le dije- "porque tengo miedo que pase lo peor". Muy poco tiempo después recibí en esta misma casa el anuncio de su muerte. Me vestí, saqué el coche y me fui a la calle Pereyra, a pocas cuadras, donde estaba el domicilio de Gestido. Al llegar vi una escena patética. El presidente estaba muerto en una camita de hierro pintada de blanco a cuyo costado había una alfombrita de un metro. Gestido no era afecto a la pompa pero tenía un gran sentido de su rango. No se puede decir que fuera un modesto gracias a Dios porque no hay cosa más terrible que los modestos (se ríe). Era una casa muy humilde y me acuerdo que en el patio del fondo estaban (Jorge) Pacheco, (Héctor) Giorgi y (Líber) Seregni que era comandante en jefe. Cambiamos unas palabras y de inmediato le dije a Pacheco (que es el único presidente con el cual me he tuteado porque tenemos una relación de mucho tiempo) "¿tú que estás haciendo acá?" Pacheco me miró como diciendo "¿y a éste qué le pasa?". Y entonces le dije: "¿por qué no te vas a Casa de Gobierno antes de que entre otro?". En aquel momento Pacheco no tenía como tuvo después raíces firmes. Ni políticas ni militares. Y como yo algo de historia de mi país conozco, sé que en estas circunstancias siempre hay un riesgo". (...) Pacheco me escuchó y al ratito nos fuimos a la Casa de Gobierno".
Según la crónica de los diarios del día siguiente, la conversación antedicha tuvo lugar poco rato antes de las cuatro de la madrugada porque a las cuatro y siete minutos Pacheco llegó a la Casa de Gobierno acompañado de los ministros de Interior y Defensa Nacional Augusto Legnani y Antonio Francese. Allí los estaba aguardando el escribano de gobierno Raúl de Castro. Minutos después arribaron los ministros Justino Carrere Sapriza, Manuel Flores Mora y el Intendente de Montevideo coronel Bartolomé Herrera, asumido luego de la renuncia de Glauco Segovia. A las cinco y veinte, Jorge Pacheco Areco era el nuevo Presidente de la República. Concidiendo por una vez con los editoriales de los diarios, los homenajes parlamentarios reconocieron unánimemente que Gestido había sacrificado su vida, trabajando más de lo que su quebrantada salud se lo autorizaba, sin haber logrado sortear los obstáculos que las circunstancias habían colocado a su alrededor. Uno de los diputados, el doctor Aquiles Lanza, dijo unas palabras que increíblemente serían muy parecidas a las que otros legisladores pronunciaron como homenaje a su propia muerte, acaecida en 1985. "Ha pagado tributo a esa sobrecarga emocional que los políticos llevamos para nuestras casas sin que muchos se den cuenta y que van minando nuestros organismos hasta que en algún momento no responden". Aquiles Lanza falleció dieciocho años después mientras ejercía la Intendencia de Montevideo, como consecuencia de un problema cardíaco mal atendido, ocasionado por el exceso de trabajo y las tensiones de su cargo, igual que el Presidente Gestido. El senador Wilson Ferreira Aldunate tampoco ahorró los elogios para el gobernante fallecido". Lo que nos queda es un alto valor, lo que no queda es un hombre honrado, valiente, respetuoso de sus adversarios, con una gran ponderación y una gran elegancia espiritual. Cualquiera que sea su orientación -la nuestra no era la suya- deseámosle al país gobernantes de este estilo".
Aún sus más decididos opositores, como el doctor Carlos Quijano, no vacilaron en un panegírico póstumo de excepcional concepción literaria, algunos de cuyos párrafos se transcriben a continuación. "He aquí que la muerte llega sigilosa y todo lo trastorna. Porque este repentino desenlace es en las circunstancias actuales una catástrofe nacional. La fábrica es endeble y está como nunca amenazada. Tuvo el Presidente Gestido que segar donde no había sembrado y recoger donde no había esparcido. No eran muchas quizás sus fuerzas, pero se le sabía hombre probo, honrado en el obrar, recto de ánimo, íntegro, poseído por el amor a su país, entregado al afán que habia asumido. Es posible que la empresa haya superado y agobiado al hombre; pero también es innegable que jamás el país estuvo tan desvalido y jamás tan duro fue el azote. Quiso salvar a su país y no pudo. Toda su callada y solitaria tragedia está ahí. La callada y solitaria tragedia de un hombre ya camino al ocaso, que ve derrumbarse definitivamente sus sueños y fracasar la empresa a la que entregaba su vida. (...) Gestido fue una víctima de su infatigable empeño; pero también del tiempo y del engranaje. Como en el texto bíblico "él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias". (...) Muerte inesperada que agrega más sombras a las sombras. Una país está hecho de muchos y silenciosos sacrificios. Que el sacrificio de Gestido nos ayude a reencontrar y rehacer el país. Desde ahora, cuando de él ya es toda la eternidad para descansar".
Entrevistado en 1995, uno de sus más íntimos amigos el señor Agustín Barbato recordó un episodio compartido con el entonces presidente y unas palabras pronunciadas por él que pueden explicarlo todo. "Siendo ya presidente me invitó a una reunión politica en su casa. Fui con Carlos Ribeiro que fue diputado varias veces y Ministro de Turismo. Había varios legisladores de su grupo y dirigentes políticos. No me acuerdo el tema concreto de la citación porque en ese momento los problemas eran tantos y tan grandes que las reuniones se sucedían. Esa me quedó grabada porque en un momento determinado de su exposición Gestido dijo: "Por muchas que sean las dificultades no voy a abandonar la lucha. En último caso que mis cenizas y mi sacrificio personal puedan servir para algo".
En ese convencimiento y en esa esperanza, murió.
Cesar Di Candia
