6/2/08

Carta de Santiago Bordaberry: Carlismo.es

Persecución contra Bordaberry. Su hijo Santiago explica la injusta encarcelación

Santiago Bordaberry, hijo del ex presidente Juan María Bordaberry y significado defensor junto a su padre del catolicismo político y la vigencia de la Hispanidad nos ha remitido una carta que reproducimos explicando los detalles de la injusta encarcelación del ex presidente (ni una prueba le vincula a los hechos por los que se le acusa). En los últimos días han sido varios los sacerdotes que han pedido a los fieles oraciones por el ex presidente, así como destacadas han sido las adhesiones a la solicitud de libertad que hicieron las Juventudes Tradicionalistas.

Estimados amigos: les agradezco de corazón las oraciones por mi padre. Quizás las necesitemos más nosotros su hijos que él mismo, que en su cruel reclusión carcelaria por el linchamiento jurídico-mediático con apoyo del gobierno izquierdista uruguayo, detenido y encarcelado el cuerpo pero evidentemente no el alma, donde está la verdadera libertad, está con una entereza que todos sus hijos, nietos, sobrinos y amigos le envidiamos.
Me tocó, estimados amigos, conducirlo hasta allí, luego del vergonzoso fallo de un juez presionado por los medios y por el gobierno, con la acusación infame de una fiscal revolucionaria, luego de un proceso de atropellos jurídicos indignos de éste país. No puedo decir que la experiencia de haber estado sus últimas horas de libertad con él hayan sido agradables. Pero sí les aseguro que la lección que nos está dando, con la entereza del que cree en el verdadero Juez, del que tiene su conciencia tranquila, del que enfrenta el martirio con agradecimiento, es para nosotros, un formidable e inolvidable testimonio de Fe.

Muchos de ustedes conocen la historia de mi padre, Juan María Bordaberry, de modo que no es necesario que les recuerde su trayectoria política. Sólo les diré a los que no la conocen, que mi padre fue electo presidente del Uruguay en 1972 en un país en caos de todo tipo, agredido por la guerrilla revolucionaria marxista “Tupamaros”, en un momento de la historia, como tantos cíclicamente hay en la historia, a la que la democracia liberal lleva a los países en su progresivo e irreversible deterioro de la sociedad. Luego de un alzamiento militar, y al cabo de unos meses de crisis política, tomó la decisión, en 1973, de disolver el parlamento y gobernar al país hasta la derrota militar de los Tupamaros y al ordenamiento de toda la sociedad, cosa que, liberado el país de la agresión marxista y del lastre de sus compañeros ideológicos más conservadores los partidos políticos, se logró con gran rapidez. Estando próximo la culminación de su período de gobierno, y enfrentado a la necesidad de entregar el poder en 1976, propuso a las fuerzas armadas la creación de un estado y una organización de la sociedad en base a los principios cristianos, hecho que es el verdadero motivo por el cual hoy se le toma venganza. Venganza de la izquierda, pero como todos ustedes se imaginarán, con la intervención en la oscuridad de la inmunda masonería, tan fuerte en éste país.

Depuesto inmediatamente después de su propuesta, en 1976, dejó la actividad y se retiró a su verdadera ocupación que es la producción agropecuaria. Unos días antes de ser depuesto fueron asesinados en Buenos Aires, dos ex-legisladores uruguayos, Michelini y Gutiérrez Ruiz, por unos pistoleros argentinos que buscaban un botín del dinero que manejaba Michelini, que era todo producto de los robos y recompensas por secuestros de los Tupamaros, y de las libras de oro producto del un robo famoso de los Tupamaros a la familia uruguaya Maihlos, que se ocupaba de comercializar el Sr. Gutiérrez Ruiz.

Este asesinato en Argentina, por esos pistoleros, y con esos móviles, fue confirmado, incluso públicamente por unas grabaciones que le hizo mi hermano, por el secretario actual de la presidencia, abogado que estuvo vinculado a las informaciones por los derechos humanos de la época. Como también demostraron esas grabaciones, y frente a tres millones de teleespectadores, la palabra del hijo de Michelini, denunciante y actual senador, de que tenía la convicción de que mi padre “…no emprendió acción alguna contra el suyo...”.

No hay pruebas de ningún tipo. No creo que sea necesario que se los diga. El proceso está totalmente viciado de nulidad desde que ya había sido juzgado por éstos casos hace 20 años, y ahora se lo vuelve a juzgar, ignorando los fallos anteriores. ¡¿Y el non bis in idem al que tienen derecho todos los ciudadanos?! La suprema Corte de Justicia, ignorando el procedimiento especial que prevé la constitución para juzgar a presidentes o ex-presidentes, ¡lo mandó a un juzgado penal común, sin asumir su exclusiva responsabilidad, pasado el plazo legal correspondiente por más de 18 años, sin un juicio político de la asamblea general como marca la ley, y lo peor de todo,sin derecho a defenderse! Los jueces que fallaron a favor de mi padre fueron presionados, perseguidos, una jueza que mandó archivar un caso a favor de mi padre ¡fue sumariada por haberlo hecho, como dice textualmente el sumario administrativo, por el fallo favorable a Juan María Bordaberry! Un tribunal de apelaciones, escuchando a una fiscal revolucionaria, extendió el plazo de prescripción del supuesto delito, en más de 20 años, ¡por tratarse de un sujeto peligroso! Pocos conocen personalmente a mi padre. Pero brevemente les diré que tiene 78 años, vive en el campo, está jubilado, escribe y lee, los domingos incondicionalmente va a misa a la única capilla en Uruguay que reza la misa según el rito tradicional de San Pío V, hace 40 años que tiene un solo pulmón, debe dormir sentado por problemas digestivos, toma 12 medicamentos diferentes por día y se agita de subir 10 escalones seguidos. El peligro real es que se les muera y de ese modo se queden sin trofeo de venganza.

Está claro que esto es una venganza política en apariencia, y lo es, pero en el fondo filosófica, por el atrevimiento de cuestionar a la democracia liberal masónica, y lo que es peor, haberlo denunciado sin desfallecer hasta callarlo. O más bien “silenciarlo”, para utilizar terminología masónica.
No fue una experiencia agradable. Pero les aseguro que fue conmovedora. Y removedora de los más profundos sentimientos cristianos. La oración compartida con mis padres –a veces me pregunto si mi madre, Josefina Herrán, tiene la fuerza de un roble y el corazón de una rosa por su ascendencia navarra, porqué no me he ido a vivir con ese pueblo maravilloso antes- , y los consejos de mi padre frente a la situación, son dignos de recordar para siempre. Brevemente, y extractando, me explicó que no nos preocupáramos por él, que con el corazón en Cristo y con la compañía de Nuestra Santísima Madre no hay que temer nada. Que nos preocupáramos de nosotros y de nuestros hijos, para que volviéramos a recatar a la justicia de éste país, que una sociedad sin ordenamiento de derecho no puede convivir. Me dijo además, que el hombre puede estar aparentemente libre caminando por la vida pero estar preso de su conciencia, de sus odios y resentimientos, mientras que puede estar encerrado entre cuatro paredes, y con la conciencia tranquila, y ser el hombre más libre del mundo, esperando al verdadero Juez, el que no se equivoca.
Nos pidió especialmente a nosotros que le inculcáramos a sus nietos, que tanto adoran a su abuelo, que no odien a los que le hacen esto, que el odio está mal inspirado y no es bueno para ellos ni para la sociedad. Que luchen, pero sin odio.

Pero para no hacerlo más largo, les termino diciendo que éste fenomenal personaje que es Juan María Bordaberry, les cuento que además encontró un aspecto positivo en ésta brutal injusticia: “…no te olvides que el martirio es camino de santidad…” , de modo que él cree que debemos agradecer la oportunidad que el Señor le ha dado para acercarse a la salvación.
Agradezco mucho a todo ustedes, en especial por sus oraciones. Que además les pido que las hagan por nosotros, para que podamos vivir una vida, al menos parecida a la de él, para que con la misericordia de N.S. y con la intervención de María Santísima, podamos merecer sus promesas de salvación, no por lo poco bueno que hayamos hecho sino olvidándose de todo lo malo, promesas del que mi padre indudablemente está en mejor posición de merecer. Un abrazo a todos en Cristo N.S. y María Santísima. ¡Y que viva Cristo Rey!


CARLISMO.ES
20/11/06

No hay comentarios.: