24/7/08

El segundo nacimiento de Simón Riquelo







Ex presas políticas y ex presos políticos, hijos de desaparecidos, como Amaral García, artistas, hombres y mujeres con y sin lágrimas en los ojos, murgas y lubolos, además de personalidades como el intendente de Montevideo, Mariano Arana, y el presidente honorario del pit-cnt, José D'Elía dieron en la noche de ayer, jueves, en el Obelisco una cálida bienvenida a Sara Méndez y un simbólico abrazo a Simón. La Comisión para la Paz decidió no participar orgánicamente en el acto.

Rodeada de sus compañeros, periodistas, bocinazos de aliento y una gran tensión, Sara Méndez hizo a pie el corto trayecto desde la central sindical hasta el estrado, donde la esperaba la misma canción que escuchaban las presas de Punta de Rieles en sus días de fiesta.

Sara venía de Buenos Aires donde había dejado a su hijo, una foto de su padre, Mauricio Gatti, y una artesanía de cerámica que éste había hecho especialmente para Simón. Nunca mejor dicho "dar a luz", dijo Daniel Viglietti en un mensaje grabado en el que pidió a Simón que viniera pronto. Después de hablar -ya lo había hecho en una conferencia de prensa junto a su esposo Raúl Olivera-, Sara explicó su "alegría por este segundo nacimiento que hicimos entre todos". Contó de la cárcel y de la primera vez que una abuela de Plaza de Mayo le mostró un papelito con el primer dato de donde podía estar un niño secuestrado. El hijo de un desaparecido en Buenos Aires dio la bienvenida y dijo que hay un "Batlle de impunidad". Después empezó la música. Sara se fue con 26 rosas rojas que le había entregado Amaral en nombre de todos.

El festejo y a la vez homenaje con el que fue recibida en Montevideo Sara Méndez, luego del reencuentro con su hijo Simón en Buenos Aires significa el tributo a una lucha de casi 26 años. El ámbito creado por el presidente Jorge Batlle al asumir, el gesto humanitario de un exrepresor argentino que aportó información clave, muchas manos anónimas, la intervención del senador Rafael Michelini en el último tramo y antes que nada su propia lucha permitieron que Sara se convirtiera en un caso fuera de serie. Mientras la mayoría de los niños que recuperaron su identidad en democracia encontraron sólo a abuelos y tíos porque los padres habían sido asesinados, Simón pudo conocer a su madre biológica detenida junto a otros 21 militantes del pvp, secuestrada en Automotores Orletti, trasladada clandestinamente a Uruguay y presa en la cárcel de Punta de Rieles. A diferencia de la nieta de Juan Gelman, de Amaral García y de las otras víctimas del terrorismo de Estado, Simón pudo conocer esta semana a su verdadera madre.

Casos similares, en los cuales madres desaparecidas hayan podido recuperar a sus hijos sólo existen otros dos registrados por organizaciones de derechos humanos en Argentina, según informó el miércoles 20 el diario Página 12. El joven Simón, que vive bajo otra identidad, sólo está conociendo esa historia desde hace unos pocos días. La noche del 13 de julio de 1976, cuando José Nino Gavazzo le dijo a Sara la famosa frase "No se preocupe señora, esta guerra no es contra los niños", seguramente no tuvo en cuenta este desenlace de un cuarto de siglo después. Se trata de una reparación obviamente parcial, no sólo porque ya nunca más Sara podrá educar a su pequeño niño sino porque su padre, Mauricio Gatti, murió en 1991 sin saber qué había sido de su hijo.

Una de las consecuencias secundarias del reencuentro de Sara con su hijo, motivo de festejo para todos los uruguayos, según palabras del presidente Jorge Batlle, fue la polémica en torno al papel jugado por la Comisión para la Paz. En opinión del asesor presidencial Carlos Ramela, la "verdad histórica" es que la comisión no sólo aportó poniendo el marco para la búsqueda, sino que también contribuyó en el plano concreto.

Aunque en esta edición Sara Méndez niega que haya habido una verdadera investigación oficial, Ramela reivindica para la comisión aportes concretos de información. Mientras, el senador Rafael Michelini, protagonista de primera mano prefirió por ahora guardar silencio. A silencio se llamaron también las fuentes militares consultadas ayer, jueves, por el semanario Búsqueda. Por motivos diferentes, sin duda.

Sergio Israel

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